lunes, 13 de marzo de 2017

EL DRAM DE NAGORNO-KARABAJ

En entradas anteriores hemos tenido la oportunidad de descubrir monedas de territorios no reconocidos como estados por la comunidad internacional pero con características propias de uno: un gobierno efectivo, instituciones propias de un poder legislativo, uso del monopolio de la violencia mediante un cuerpo de policía y ejército y la capacidad de establecer una organización económica, que en algunos casos puede conllevar el uso de una moneda propia.

Situación de Nagorno Karabaj en el sur del Cáucaso y la zona ocupada en
Azerbaiyán (fuente: www.igadi.org)
Es el caso de Nagorno-Karabaj, enclave de población armenia dentro del vecino Azerbaiyán, y que ha dado lugar a un conflicto (normalmente latente pero con episodios ciertamente violentos) que dura ya casi tres décadas. El sur del Cáucaso, zona de confluencia de diferentes imperios y poblaciones y puente entre dos continentes, ha sido siempre considerado como una zona estratégica y por lo tanto escenario de tensiones y conflictos. De hecho, cuando repasamos brevemente la historia de Armenia, nos damos cuenta de que sus fronteras han sido objeto de constantes modificaciones, siempre ligadas a los vaivenes políticos de los imperios que le rodeaban. En la Antigüedad, sus casi seis siglos de independencia finalizaron una vez la parte occidental fue anexionada por los romanos en 387 d.C. y la parte oriental al Imperio Persa Sasánida en 428 d.C. A mediados del siglo VII, al igual que gran parte del mundo conocido, sufrió la invasión y posterior anexión al Califato Árabe. Las presiones recibidas para convertirse al islam provocaron una diáspora hacia zonas controladas por Bizancio dada la resistencia mostrada por los armenios, que aún hoy hacen de su fe cristiana un signo de identidad en una zona de mayoría musulmana.

Únicamente cuando el imperio árabe mostró signos de debilitamiento Armenia pudo recuperar su independencia a mediados del siglo IX a través del establecimiento de un principado. A partir de 1045 Armenia volvió a estar en el centro de las disputas entre imperios rivales al ser ocupada por los bizantinos, y posteriormente por los pueblos turco-mongoles procedentes de Asia Central:  primero los selyúcidas en 1071 y más adelante en el siglo XIII los mongoles. A partir del siglo XV Armenia se incorporó progresivamente al pujante Imperio Otomano aunque como en otras épocas de su historia su territorio se convirtió en frontera entre dos estados rivales: los otomanos y los persas safávidas. Durante siglos, Armenia no solo careció de estructuras político-administrativas autónomas sino que además su población literalmente se desperdigó por diferentes puntos del Imperio Otomano, Europa del Este y el subcontinente indio. 

Detalle de un billete de 100 rublos de 1918 con mapa de Transcaucasia
Los rusos, que durante los siglos XVII-XVIII inician una constante expansión hacia los confines de Asia, se interesaron también por el Cáucaso, al que accedieron a principios del siglo XIX tras derrotar a los turcos en 1829. La integración en un estado cristiano como la Rusia de los zares no solucionó los problemas de los armenios, pues muchos siguieron viviendo bajo la soberanía del sultán otomano. La parte oriental de Armenia se integró en el Imperio Ruso, lo que animó a muchos armenios a regresar, pero los que permanecieron en territorio otomano lo hicieron en condiciones cada vez más desfavorables y bajo una constante tensión con las autoridades turcas. La rivalidad entre el Imperio Otomano y Rusia en la Primera Guerra Mundial exacerbó el odio hacia los armenios, insistentemente acusados de trabajar para el enemigo. Entre 1915 y 1922 fueron asesinados aproximadamente millón y medio de armenios en lo que se considera el primer genocidio de la historia moderna. 

Pese a su retirada del frente a principios de 1918 y su aislamiento internacional, la nueva Unión Soviética consiguió reafirmar sus intereses en el Cáucaso después de unos años en los que el debate sobre la independencia de Armenia fue ahogado por un sangriento conflicto con una Turquía que se resistía a ver su territorio reducido. En 1920 los turcos lograron conservar la parte occidental de Armenia mientras que la parte oriental quedaba bajo dominación soviética, establecida como República Socialista Soviética hasta 1991. Esta época trajo la estabilidad y prosperidad que Armenia no había conocido desde hacía tiempo, pero dejó pendiente un problema territorial que aún hoy sigue sin resolverse: el enclave de Nagorno-Karabaj, situado en la parte oeste del vecino Azerbaiyán.

Nagorno-Karabaj, territorio de mayoría armenia (que de hecho prefiere la denominación Artsaj para esta región), fue integrado en Azerbaiyán una vez que la Unión Soviética confirmó la incorporación de la región Transcaucásica a su esfera de influencia. Rusia tenía un particular interés en esta región no solo por sus lazos históricos y culturales sino también por sus recursos naturales, especialmente el petróleo. Tras los convulsos momentos que se vivieron en la zona a principios de la década de 1920 la URSS decidió delimitar las fronteras de las repúblicas de Transcaucasia de forma muy favorable a Azerbaiyán en detrimento de Armenia, seguramente como forma de mostrar buena voluntad hacia Turquía así como de practicar la clásica política de "divide y vencerás". De esta forma, en lugar de integrar Nagorno Karabaj en Armenia (como los armenios habían esperado), se declaró este pequeño territorio de unos 11.400 Km2 (extensión similar a la provincia de Guadalajara) como región autónoma dentro de la República Socialista Soviética de Azerbaiyán. 
Monedas de 1/2, 1 y 5 dram de Nagorno-Karabaj (2004)

Durante décadas, el férreo control soviético mantuvo las tensiones a raya, pero cuando este control comenzó a debilitarse, éstas inevitablemente volvieron a manifestarse. 1988 fue el año en que estalló el conflicto entre los armenios de Nagorno-Karabaj y las autoridades azeríes, que se saldó con entre 20.000 y 30.000 muertos así como con el control de facto de los armenios de este territorio y de sus alrededores hasta alcanzar la frontera con Armenia. En 1991 la República de Nagorno-Karabaj, en medio del caos producido como consecuencia de la desintegración de la URSS, se declaró independiente. En 1994 Rusia consiguió impulsar un alto el fuego que aún hoy se encuentra vigente, aunque han sido frecuentes los episodios más o menos violentos entre las partes en conflicto, el último de ellos en Abril de 2016. Pese a que Nagorno-Karabaj no es hoy día una república reconocida por ningún estado o institución internacional (ni siquiera Armenia, su mayor apoyo en la región) y oficialmente sigue considerada parte íntegra de la República de Azerbaiyán, se comporta como un estado soberano de hecho. 

Reverso común de todas las monedas
con el escudo de la República de
Nagorno-Karabaj
Dentro de las atribuciones de esta soberanía se encuentra la de adoptar su propia moneda. Hoy día la moneda principal en circulación en Nagorno Karabaj es el dram armenio (520 drams equivalen a un euro), pero sus autoridades no han dudado en emitir a partir de 2004 un dram propio cuya tasa de cambio, como nos podemos imaginar, es paritaria a la moneda armenia. Aunque es de curso legal, el dram de Nagorno Karabaj es más objeto de curiosidad por parte de los coleccionistas que una moneda de uso corriente. De hecho, están fabricadas por la Educational Coin Company (http://www2.educationalcoin.com/), uno de los mayores proveedores mundiales de material numismático y notafílico.

La emisión de 2004 que presento en las imágenes consiste en monedas de 50 luma (medio dram) y 1 dram de aluminio con diferentes animales salvajes en el anverso y un retrato al más puro estilo bizantino de San Gregorio el Iluminador, fundador y patrón de la Iglesia apostólica armenia en los siglos III-IV. Las monedas de 5 dram, de una aleación de cobre, níquel y zinc, presentan dos monumentos emblemáticos de Nagorno-Karabaj: la iglesia de Ghazanchetots y el conjunto escultórico "Somos Nuestras Montañas", que representa (de forma un tanto esquemática) un hombre y una mujer del Alto Karabaj. Moneda poco común donde las haya, tiene un precio bastante razonable, lo que hace de ella un artículo al que ningún aficionado a las curiosidades numismáticas puede renunciar. 


Fuentes: 

martes, 28 de febrero de 2017

LAS ÚLTIMAS MONEDAS CASH

Pu Yi (Xuantong) último emperador Qing como
emperador de Manchukuo (fuente: Wikipedia)
Se cumple por estas fechas mi quinto aniversario como bloguero numismático y pensaba, como tengo por costumbre en tan entrañable ocasión, dedicar mi entrada a Japón, ya que fue así como me estrené aquel 22 de Febrero de 2012. Esta vez no me ha sido posible encontrar algo realmente curioso de aquel país, aunque sí que puedo ofrecer un tema estrechamente relacionado, pues la entrega de hoy versará sobre uno de los personajes históricos más desdichados que se pueden recordar: Aisin Gioro Pu Yi, el último emperador chino Qing inmortalizado por Bertolucci en 1987. Pocas veces ha podido existir tanta diferencia entre el poder nominal y el poder efectivo de una persona.

Lo cierto es que Pu Yi, cuyo título imperial fue Xuantong (y así es como aparece en sus monedas) no pudo hacer mucho por evitar esta situación, pues fue entronado en unas circunstancias ciertamente lamentables para su país y sus habitantes. El siglo XIX chino es claramente un siglo de imparable decadencia, durante el cual las reformas que la dinastía manchú de los Qing  había introducido más de un siglo antes no darían más de sí. Viejos vicios como la corrupción generalizada entre el funcionariado o la adopción de desmedidos gastos suntuarios reaparecieron, así como un creciente empobrecimiento del campesinado, ya que el impresionante aumento de población (de 143 millones de habitantes a mediados del siglo XVIII a 360 millones a principios del siglo XIX) no fue efectivamente asimilado con el cultivo o colonización de nuevas tierras. En el exterior, el siglo XIX es recordado como el de la apertura de China hacia el resto de mundo, pero en un sentido más bien traumático. Las guerras del opio, impulsadas por los británicos para forzar la apertura del inmenso mercado chino al comercio occidental, mostraron al resto del mundo la debilidad de este inmenso imperio, que se había resistido a adoptar los avances tecnológicos ligados a la Revolución Industrial. China fue poco a poco convirtiéndose de facto en una colonia de los países occidentales y Japón al quedar dividida en zonas de influencia a finales de siglo. No obstante, como toda acción va acompañada de una reacción, surgieron al mismo tiempo movimientos de corte nacionalista y reformista que abogarían por adoptar todos aquellos avances modernizadores occidentales (parlamentarismo, industrialismo y reforma educativa) como forma de devolver a China la fortaleza necesaria para reafirmar su papel de gigante asiático.

Moneda con la efigie del general Yuan Che-Kai, que
gobernó China entre 1912 y 1916
Además, Pu Yi asumió la más alta dignidad a la corta edad de dos años, lo cual no facilitaba precisamente las cosas. En realidad fue impuesto por la emperatriz viuda Cixi, antigua concubina del emperador Xianfeng (1851-1861) y verdadera gobernante en la sombra durante las últimas décadas de la dinastía Qing. Deseosa de seguir en este papel, a la muerte de su sobrino el emperador Guangxu (1875-1908) eligió a Pu Yi, hijo del medio hermano de aquel, como sucesor. Todos estos acontecimientos no sirvieron sino para acelerar el final de la dinastía. Cixi murió ese mismo año y la república fue proclamada apenas tres años después. Sus tímidas reformas en las finanzas y la administración, así como en el estamento militar no servirían para detener el imparable deterioro de la imagen del emperador, cuya autoridad, más teórica que real en este momento, llevaba siendo abiertamente contestada tanto dentro como fuera de China.

Cabe decir que la película de Bertolucci, dejando aparte ciertas licencias fantásticas (la más recordada la del grillo del emperador, que permanece vivo en su caja durante nada menos que seis décadas), se ajusta bastante a lo que sucedió en realidad. No es para menos, teniendo en cuenta que el director consiguió filmarla en la mismísima Ciudad Prohibida. Este inmenso complejo amurallado de palacios, santuarios y jardines de Beijing, construido por los emperadores Ming a principios del siglo XV, fue la prisión de lujo en la que debió vivir el depuesto Pu Yi.  La proclamación de la República tras la revolución de 1911 no se llevó a cabo sin antes alcanzar un acuerdo de compromiso mediante el cual el emperador-niño podía residir en la mitad norte de la Ciudad Prohibida y disfrutar de todos los honores correspondientes a su dignidad (así como la percepción de una generosa suma anual) a cambio de su abdicación, efectiva el 12 de febrero de 1912. Pu Yi creció así entre cortesanos, concubinas y eunucos, rodeado de más pompa y boato que una persona tan joven pueda asimilar, y al mismo tiempo sometido a las más rígidas normas de protocolo y privado de ver a su familia  más que en contadas ocasiones. Un ambiente, podemos deducir, poco recomendable para el desarrollo físico y emocional de un niño.

Pero esta situación no duraría eternamente. La nueva república se deterioraría irremediablemente al acumular poder el general Yuan Che-Kai en detrimento del Kuomintang, el partido nacionalista chino impulsor de la revolución. La segunda década del siglo XX chino contempla un proceso muy similar al de otros momentos de la historia de este país, en el que un débil y deslegitimado poder central apenas puede hacer nada frente a la proliferación de señores de la guerra que controlan sus respectivas provincias al sur y al oeste del país. Estos señores de la guerra tendrían una influencia decisiva en el devenir de Pu Yi, pues uno de ellos, el pro-monárquico general Zhang Xun, le repuso como emperador durante apenas una semana en julio de 1917 (un aspecto, por cierto, que no recuerdo que figurara en la película) y otro, Feng Yu Hsiang, le expulsó de la Ciudad Prohibida en 1924. Era la primera vez que Pu Yi salía de este complejo en 16 años, y no volvería a él hasta varias décadas después como un visitante más.
Anversos de dos monedas xuantong tong bao (1909-11) correspondientes
al reinado de Pu Yi. La de la izquierda es fundida y la de la derecha producida
con maquinaria de acuñación. Son de reducidas dimensiones (aprox. 18 mm)

Reginald Johnston, el tutor británico encarnado por Peter O'Toole en el film (aunque su papel debía ser en realidad el de intermediario entre el gobierno británico y lo que quedaba de institución imperial, sí que enseñó al joven emperador a hablar inglés y a desarrollar una sincera fascinación por todo lo occidental), ayudó a Pu Yi a escapar a la sede diplomática japonesa en Beijing. Más tarde se trasladaría a Tientsin en la costa, dentro de la zona de influencia japonesa. Allí se dedicaría, además de desarrollar una activa vida social junto con sus dos esposas, a idear la forma de volver al trono.

En 1931 los japoneses invadieron Manchuria y crearon el estado de Manchukuo como forma de preservar sus intereses en el norte de China. Un estado-títere necesitaba un emperador-títere y Pu Yi aceptó entusiasmado este papel, no en vano, llevaba años dependiendo en todos los sentidos del Imperio del Sol Naciente. En 1934 fue coronado emperador, aunque si albergaba alguna esperanza de dirigir algo parecido a un gobierno independiente pronto se desvaneció la idea, pues los japoneses se encargaron de tomar todas las decisiones por él. Uno de los pocos aspectos en los que no se salieron con la suya, parece ser, fue en el de la elección de esposa. La emperatriz Wang Jung (conocida como Elizabeth), presa del desdén con el que su marido la trataba y una irrefrenable adicción al opio, perdió completamente el juicio durante este segundo reinado y fue apartada de la corte. Los japoneses presionaron a Pu Yi para que contrajera matrimonio con una candidata japonesa pero él siempre insistió, de acuerdo con sus costumbres ancestrales, en casarse con una mujer manchú, cosa que hizo en 1937 aunque solo por el espacio de seis años hasta el fallecimiento de ésta en extrañas circunstancias.
Reversos de las monedas xuantong tong bao, con la marca de la ceca en manchú.
La de la izquierda corresponde a Beijing y la de la derecha a Guangzhou

Los rusos, que invadieron Manchuria en los días postreros de la Segunda Guerra Mundial, hicieron prisionero a Pu Yi en 1945, permaneciendo bajo su custodia hasta 1949. Durante este tiempo fue bien tratado por las autoridades soviéticas, conscientes de que podía serles útil. De hecho, en 1946 testificó en Tokio contra criminales de guerra japoneses sin ningún reparo, seguramente regocijado ante la idea de vengarse por el trato denigrante recibido como emperador títere. Tras la llegada al poder de Mao Zedong fue devuelto a las autoridades chinas, internado en una prisión y sometido a varios años de "reeducaciòn" que lo convirtió en un ciudadano más de la República Popular China a partir de 1959. Trabajó como jardinero en el Jardín Botánico de Beijing, y su vida no fue todo lo anónima que podríamos suponer puesto que las autoridades siguieron utilizándole para diversos fines o inmiscuyéndose en su vida privada: en este sentido, escribió su autobiografía "animado" por el gobierno, que le organizó su última boda con una mujer llamada Li Shu-Hsien en 1962. Era la primera vez en la historia que un emperador manchú contraía matrimonio con una china. Murió en 1967 de cáncer renal y anemia cardíaca en medio de la Revolución Cultural impulsada por el todopoderoso líder Mao.

Moneda china de cobre de principios del s. XX emitida
a través de maquinaria de acuñación
Las monedas cash de Pu Yi reflejan a la perfección la crisis en la que estaba sumido el país a su llegada el trono, una crisis que no era sino herencia de un largo siglo de decadencia. El modelo monetario de la dinastía Qing fue, al igual que el de las dinastías que le precedieron, el de los símbolos tong bao (moneda en circulación) en el anverso a derecha e izquierda, acompañado del título imperial arriba y abajo. La aportación Qing a la historia numismática china fue la inclusión del símbolo de la ceca en el reverso con caracteres chinos o manchúes. Durante el siglo XIX el coste de la producción de moneda llegó en ocasiones a ser mayor  que el de la cantidad de moneda emitida, lo que llevó al cierre de numerosas cecas, mientras que las que continuaron emitieron piezas por lo general pequeñas y de mala calidad. A finales de siglo tuvieron lugar intentos de introducir maquinaria occidental para la producción que moneda que sustituyera a las antiguas técnicas de fundido, pero ciertas dificultades técnicas como la dificultad de reproducir el agujero central cuadrado de forma correcta, unidas al excesivo coste que acarreaba el empleo de la nueva tecnología llevaron a las autoridades monetarias a abandonar la idea en muchos casos. Aún así, durante los años de cambio de siglo se pusieron en circulación piezas de cobre fabricadas mediante maquinaria de acuñación importada con nuevos diseños y sin el agujero central, que anunciaban el final de un modelo milenario.  

Las monedas Xuantong tong bao correspondientes al breve reinado de Pu Yi no son de las más abundantes  pero en ningún caso difíciles de encontrar, con la peculiaridad de que podemos descubrir piezas fabricadas a la antigua (es decir, a través del fundido en moldes) y mediante máquinas de acuñación. No fueron estrictamente las últimas monedas tipo cash, pues la nueva república utilizó este modelo de forma muy breve, pero sí las últimas emitidas en nombre de un emperador. Un emperador que tuvo varias oportunidades para reinar ninguna para gobernar. 



Cast Chinese Coins, A Historical Catalogue. David Hartill, published by Trafford, Victoria (BC) Canada, 2005
Moreno García, J. La China del siglo XX, Akal Historia del Mundo Contemporáneo, 1994
http://www.elmundo.es/magazine/m1/textos/emperador1.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Puyi



viernes, 17 de febrero de 2017

LOS ORÍGENES DE LA MONEDA EN INDIA

Para los que seguís regularmente mi blog, veréis que las monedas de hoy han protagonizado entradas con anterioridad (v. Monedas Indias de la Antigüedad II), pero esta repetición tiene una explicación. Como me ha ocurrido en otras ocasiones, la aparición de nuevas y fiables fuentes de información me ha llevado a ampliar y actualizar lo escrito anteriormente. Hoy me complace desarrollar más en profundidad acerca de las monedas más representativas de la India de la Antigüedad, concretamente las piezas de plata de  cinco símbolos conocidas como karshapana

Como ya hemos comentado otras veces, no deja de ser curioso que las monedas surjan más o menos al mismo tiempo en tres lugares totalmente alejados geográfica y culturalmente: Grecia, India y China. Parece indiscutible que el primer lugar en el que se emplearon las monedas fue en Lidia en Asia Menor a finales del siglo VII a.C. y más  menos un siglo después comenzaron a circular también en el norte de India y en diferentes reinos de China durante el llamado Periodo de los Estados Combatientes. Todos estos lugares se encontraban entonces fragmentados políticamente pero al mismo tiempo experimentando un auge del comercio y la urbanización, elementos básicos en la adopción de un instrumento facilitador de intercambios como la moneda. 

Mapa del subcontinente Indio que muestra la posición de los reinos Mahajanapadas (fuente: wikipedia)

Pese a la lejanía, parece también aceptado que la primera moneda india tenía una indiscutible influencia de la griega. En los siglos VI-V a.C., momento en que comenzamos a contar con testimonios creíbles sobre la historia de India, el norte del subcontinente estaba dividido en 16 reinos conocidos como Mahajanapadas, siendo el más importante el de Magadha en la cuenca del Ganges al noreste. Estos reinos, en su mayor parte constituidos como repúblicas aristocráticas, poseían su propio ejército y administración y gozaban de rutas comerciales fluidas y eficaces, aunque durante el periodo que nos ocupa fueron poco a poco absorbidos por los dos reinos de corte más absolutista: Magadha y Kosala. Al oeste tenían como vecino al poderoso Imperio Aqueménida, que en su plenitud llegó a dominar los territorios comprendidos entre los Balcanes y el río Indo: Persia, Asia Menor, norte de Egipto y los modernos Pakistán y Afganistán. Este imperio, conquistador de parte del mundo helenístico, se convirtió en muchos sentidos en el puente entre India y occidente, y el empleo de la moneda fue un buen ejemplo de ello.  

Las primeras monedas del subcontinente indio: piezas de
Kabul y Gandhara de aprox. 450 a.C. (Early World Coins,
R. Tye p. 65)
La moneda, tal y como se había empezado a emitir en Asia Menor, llegó al subcontinente indio a través del Imperio Aqueménida. Los persas, que efectuaban sus pagos en plata al peso, empezaron a familiarizarse con las monedas de la Antigua Grecia durante los siglos VI-V a.C.,de tal manera que durante esta época diferentes gobernadores locales comenzaron a adoptar este nuevo sistema de pago. En la zona de Kabul, es decir, los confines orientales del imperio, seguramente a mediados del siglo V a.C., las autoridades locales pusieron en marcha piezas de plata imitativas de las primeras monedas griegas, con diseños simples geométricos o de animales en ambas caras. Consistían en cospeles de plata de unos 11 grs. de peso con una marca perforada en cada cara. Más al este, en la región de Gandhara (este de Afganistán y norte de Pakistán) durante la misma época se popularizaron unas monedas con forma de lingote de también 11 grs. de peso rectangulares con dos símbolos en forma de rueda perforados a ambos lados, que fueron emitidos seguramente hasta la época de las conquistas de Alejandro.

Pieza con cuatro símbolos circulares
en el anverso del reino de Kasi
al norte de India
(Early World Coins, R. Tye p. 30)
Tras estos acontecimientos no tardarían en aparecer piezas de plata en los reinos de la cuenca del Ganges al noreste de India. El reino de Kasi comenzó a emitir unas piezas de plata ovaladas de alrededor de 6 grs. de peso con cuatro símbolos perforados en el anverso con forma de rueda, seguramente como una variante de los lingotes de Gandhara. Estas piezas sirvieron de inspiración para la emisión de las que circularon posteriormente en otros reinos vecinos como Kosala, Shakya o Ashmaka, dando lugar a monedas de plata de diferentes medidas y formas con uno o varios símbolos perforados en el anverso, un modelo que sería plenamente adoptado también por el reino de Magadha, que a finales del siglo V o principios del IV comenzó a acuñar monedas con cinco símbolos diferentes en el anverso, dando lugar a las primeras karshapanas. 

El siglo IV a.C. es muy significativo en la historia de India, pues reflejó el choque con occidente representado en la invasión de las tropas de Alejandro Magno. Alejandro, que había sometido en poco tiempo a los Aqueménidas en el 331 a.C., puso sus miras en el norte de India, que hasta entonces había formado parte del área de influencia persa. Entre los años 327 y 325 a.C. los griegos consiguieron someter a varios reinos situados en el noroeste de India, alrededor del río Indo y el Punjab,  antes de virar hacia el sur siguiendo el curso del Indo hasta el Golfo Pérsico, momento en que el ejército de Alejandro, exhausto tras años de victoriosas pero interminables campañas, decidió emprender el regreso al oeste pese a la oposición de su líder, que hubiera preferido continuar hacia el este.

Karshapana de plata de 3,4 grs. de
final de época Maurya (anverso)
Estos acontecimientos sin duda motivaron el movimiento que llevó a Chandragupta al poder en el reino de Magadha, fundando la dinastía Maurya alrededor del 320 a.C. Este reino, que ya había absorbido a varios de sus vecinos del norte, utilizó la invasión extranjera como revulsivo para reafirmar su poder en la llanura gangética e iniciar una expansión hacia el oeste, completando su dominio de todos los territorios situados en el norte del subcontinente indio, desde el Indo hasta Bengala. En 305 a.C. el nuevo imperio Maurya logró además imponerse frente al pujante Imperio Seleúcida, sucesor griego de los antiguos Aqueménidas, cuyas ambiciones de recuperación del territorio en su día conquistado por Alejandro condujo inevitablemente al choque con Chandragupta. Estos enfrentamientos fueron resueltos a través de un acuerdo entre Chandragupta y el rey Seleuco en el que este último se llevó la peor parte, porque el Imperio Maurya logró incorporar más territorios al oeste del Indo, llegando al actual Afganistán.
Reverso de la karshapana, con lo que
posiblemente es la marca de la ceca

Este imperio, con capital en Pataliputra (actual Patna en el estado indio de Bihar) se constituyó como un estado fuertemente centralizado en lo político y dirigista en lo económico, como se deriva del Arthasastra, tratado de gobierno de la época de Chandragupta o anterior que estableció las bases de una sólida teoría del estado propiamente india y muchos consideran antepasado de El Príncipe de Maquiavelo por su defensa de la razón de estado por encima de otras consideraciones. Según el Arthasastra todos los recursos y sectores económicos debían ponerse al servicio de los intereses del estado, para lo cual era necesaria la creación de cuerpos especializados de inspectores y recaudadores de impuestos. Está claro que la India del siglo IV a.C. había adquirido unos niveles de complejidad administrativa y diversificación económica que contribuían a consolidar el uso de la moneda adoptada un siglo antes. 

De hecho, la época de los primeros emperadores Maurya fue la más prolija en lo que a emisión de moneda se refiere. El modelo utilizado fue el de la karshapana de plata de 3,4 grs. de peso con cinco signos distintos perforados en el anverso. Si bien las primeras monedas de Magadha antes del ascenso de Chandragupta al poder habían tenido una forma ovalada al estilo de las de algunos de sus vecinos, a partir de mediados del siglo IV a.C. tomaron una forma más rectangular, conservando siempre un peso similar. No obstante, lo más llamativo es el misterio que rodea a los símbolos que decoran los anversos, porque apenas podemos aportar hoy día poco más que conjeturas al no disponer de fuentes escritas de la época que nos puedan dar alguna pista al respecto. 

Los símbolos con su posible explicación en Early World
Coins de R. Tye (p. 64)
Robert Tye, en su Early World Coins, propone la explicación que podéis ver en la ilustración de la derecha, siempre advirtiendo que se trata de una mera hipótesis. El primer símbolo con forma de sol, omnipresente en estas monedas, debe tratarse de una marca universal del Imperio Maurya. El segundo símbolo, consistente en una rueda con seis brazos, es muy posible que se trate de una marca propia del reino de Magadha, embrión del Imperio de Chandragupta y sus sucesores. El tercer y cuarto símbolos podrían hacer referencia a los gobernadores provinciales y locales, algo perfectamente posible en un sistema administrativo tan jerarquizado como el que promovió la dinastía Maurya. El quinto símbolo, en muchos casos representado por un animal (p.e. un elefante o una vaca), debe referirse a la fecha de emisión, pues tiende a ser el más cambiante y a repetirse de forma cíclica. La marca del reverso, por su parte, podría corresponder a la ceca en la que la moneda fue emitida. 

El Imperio Maurya, que alcanzó su cenit durante el reinado de Asoka (268-232 a.C) al incorporar la mayor parte de territorios del centro y sur de la India, no pudo permanecer unido mucho tiempo tras la muerte de éste: su final se sitúa en 180 a.C. momento en que una nueva dinastía llamada Sunga se hizo con el poder a través de la usurpación. Tampoco estas monedas sobrevivieron mucho más tiempo tras la desintegración del estado que las emitió aunque es bastante probable que su uso continuara entre la población durante dos o tres siglos más. De cualquier forma, su estudio hoy en día levanta tantas dudas como fascinación, pues descifrar los símbolos que contienen puede aportar muchos datos nuevos sobre la India de la Antigüedad. Una tarea que sin duda merece la pena asumir. 

Embree, A.T. y WIlhelm, F. India: Historia del subcontinente desde las culturas del Indo hasta el comienzo del dominio inglés, Historia Universal Siglo XXI vol. 17 Madrid 1981

Early World Coins & Early Weight Standards, by Robert Tye, published by Early World Coins, York 2009

sábado, 21 de enero de 2017

CÓMO EXPLICAR EL FUERA DE JUEGO

Moneda de 50 peniques conmemorativa de los JJOO de
Londres de 2012 en la que se explica el fuera de juego
A primera vista puede producir confusión el título de esta entrada, ya que éste no es un blog deportivo como bien sabéis. No obstante, la moneda de hoy viene a demostrar lo versátil que puede llegar a ser la numismática, sobre todo cuando las monedas se utilizan como herramienta de comunicación. La entrada de hoy trata sobre las piezas de 50 peniques británicas, que prácticamente desde su lanzamiento han servido para reflejar diversos motivos conmemorativos, en ocasiones incluso de forma didáctica como la que muestro en la imagen.

Precisamente la concepción de esta moneda no fue fácil ya que tuvo lugar durante la transición entre el sistema predecimal y el decimal a principios de la década de 1970. Recordemos que antes de 1971 la libra se dividía en 20 chelines y cada chelín en 12 peniques, de tal forma que la población estaba perfectamente acostumbrada a valorar bienes y servicios en tres unidades. Así como las autoridades monetarias tenían claro que el antiguo chelín equivaldría a los nuevos 5 peniques con la decimalización y el antiguo florín (2 chelines) a diez nuevos peniques, no estaba claro cómo encajar las nuevas monedas de 50 peniques.

Primer reverso de la moneda de 50
peniques (Britannia sentada)
Y es que media libra era dinero por aquel entonces, de hecho los 10 chelines eran el billete de más baja denominación antes de la adopción del sistema decimal. La pieza de mayor valor facial había sido la corona (5 chelines) equivalente a un cuarto de libra. Siguiendo la lógica imperante, una hipotética moneda de media libra debía ser más pesada y de mayor tamaño que la corona, que medía aproximadamente 38 mm. de diámetro y pesaba nada menos que una onza (alrededor de 28 grs.) Nos podemos imaginar lo impensable que era poner en circulación una moneda de estas características, ya que tales dimensiones la harían realmente impopular entre la población (que además, no olvidemos, bastante tenía con adaptarse a un nuevo sistema).

Por tanto, se hacía necesario diseñar una moneda que combinara un tamaño considerable de acuerdo a su valor facial con características propias y novedosas que poco a poco dejaran atrás el antiguo sistema monetario. Finalmente se optó por un diseño por aquel entonces rompedor: una pieza de cupro-níquel con forma de heptágono regular cuyos lados curvos la hacían mantener un diámetro constante. Medía 30 mm. de diámetro y tenía un peso alto pero manejable de 13,5 grs. Posteriormente, en 1997 se reducirían las dimensiones hasta quedar en la moneda de media libra que hoy circula en Gran Bretaña: 27,3 mm. y 8 grs.

50 peniques conmemorativos del
diccionario de Samuel Johnson (2005)
Si bien para el primer diseño del reverso en 1969 se optó por uno de los más clásicos de la numismática británica (la alegoría de Britannia sentada) pronto quedó patente que esta moneda poseía un enorme potencial para las conmemoraciones. Así durante las cerca de cinco décadas que ha estado en circulación ha servido para reflejar los más variados aniversarios: el desembarco en Normandía de 1944, la puesta en marcha de la Seguridad Social en 1948, el diccionario de Samuel Johnson de 1755, el movimiento scout de 1907, y un largo etcétera. Asimismo, la moneda de 50 peniques ha servido para marcar acontecimientos relevantes, uno de los más notorios los recientes Juegos Olímpicos de 2012. 

Precisamente de esta serie de los Juegos de Londres me ha llamado la atención la moneda cuyo reverso explica de forma sencilla el fuera de juego en el fútbol. Mediante un diagrama en el que los triángulos son los atacantes y los cuadrados la defensa y el portero del equipo contrario, podemos explicar esta regla que invalida las jugadas sin necesidad de utilizar vasos, cubiertos, tapones o cualquier otro objeto a nuestro alcance. Eso si, si viajáis a Reino Unido os prevengo que no es una moneda fácil de recibir como cambio en tiendas y comercios. Las últimas veces que he visitado este país no ha pasado por mis manos ni una sola vez, y solo recientemente un amigo que trabaja allí me ha podido proporcionar la que veis en la imagen. 
50 peniques de 1973: acceso del
Reino Unido a la CEE

No he podido evitar sentir, al comprobar todas las monedas de 50 peniques conmemorativas que guardo, un cierto sentimiento de frustración y melancolía al comprobar que la primera de éstas celebraba el acceso de Reino Unido en 1973 a la entonces Comunidad Económica Europea, simbolizada en nueve manos entrelazadas. No me cabe duda de que las monedas de 50 peniques seguirán conmemorando muchos momentos importantes de la historia de Gran Bretaña, pero la Unión Europea ya no figurará entre ellos... 

martes, 10 de enero de 2017

MONEDAS CASH DE LOS MING (II)

Moneda chong zhen tong bao
del último emperador Ming (1628-1644)
 
En mi despedida del recién finalizado 2016 mencioné expresamente como una de las curiosidades del año la moneda cash china, ya que mis contribuciones en el Numismático Digital desde el mes de Mayo me han permitido realizar un recorrido a través de toda su historia que como bien sabéis se remonta, sin apenas interrupciones, al siglo III a.C. Me gustaría estrenar este 2017 con una breve reseña acerca de las piezas del final de la dinastía Ming, periodo comprendido entre el final del siglo XVI y mediados del XVII. En lo que a la moneda se refiere, la era Ming (1368-1644), recordemos, fue una época en que la emisión de moneda cash fue por lo general discontinua y su empleo relegado frente a otras formas de dinero como los lingotes de plata o el papel moneda. 

Pese a encontrarse en una situación de decadencia generalizada, China experimentó una cierta recuperación a finales del siglo XVI. Durante el reinado del emperador Wanli (1573-1619) su ministro Zhang Juzhong adoptó una serie de reformas encaminadas a recuperar el terreno perdido tratando de controlar los niveles de corrupción en la administración y realizando un nuevo censo de tierras tributables para incrementar los ingresos del estado. Al mismo tiempo, mejoró la navegación por el Gran Canal regulando los cursos de los ríos Huai y Amarillo  y manteniendo sus diques de forma eficaz. No obstante, tras su muerte en 1582 los eunucos volvieron a controlar los resortes del poder y estas reformas cayeron en el olvido.

Un ejército cada vez menos eficaz y en manos de mercenarios tuvo la responsabilidad de ocuparse de varios conflictos externos e internos en las últimas décadas de la dinastía. Dentro del país los Ming tuvieron que hacer frente a finales del siglo XVI a la secesión de la región de Ningxia en el curso superior del río Amarillo y a una rebelión organizada en Guizhou por las minorías étnicas de la zona. En el exterior, cabe destacar los enfrentamientos con los japoneses a propósito de la invasión de éstos de la península de Corea. Todos estos enfrentamientos se saldaron a favor de China, pero a un coste muy elevado. Las únicas medidas que implementó la dinastía para compensar el déficit creado consistieron en el aumento de la presión fiscal sobre el campesinado, ya de por sí elevada, y el incremento en las tasas comerciales, que provocó la inmediata protesta de las empresas artesanales. El descontento social era tangible durante las primeras décadas del siglo XVII, y a partir de 1627 se sucedieron una serie de insurrecciones que terminarían con la dinastía en 1644, todo ello mientras los manchúes, sucesores de las tribus jürchen que fundaron la dinastía Jin  en el norte de China durante el siglo XII, iban tomando posiciones a la espera de su definitiva caída.


En efecto, la rebelión en la provincia de Shaanxi de 1627 por parte de las tropas imperiales, a las que se debían innumerables atrasos y no llegaba avituallamiento, prendió la mecha de las insurrecciones por todo el país organizadas por sectores del ejército así como por diversos grupos afectados por la crisis económica y una deficiente administración, muy notablemente el campesinado. Pocos años más tarde, varias provincias se liberaron del control de Beijing y dos líderes (Li Zicheng y Zhang Xianzhong) se repartieron el control del norte y el sur de la zona rebelde respectivamente.


Moneda emitida por el rebelde Sun Kewang, sucesor de Zhang Xianzhong (1648-1657). 
El reverso muestra un valor de 5 li de plata, es decir, unos 0,2 grs. de este metal 
(Early World Coins, R. Tye)

En 1644 Li Zicheng entró en Beijing mientras el último emperador Ming Chongzen se quitaba la vida. Aprovechando la confusión el general Wu Sangui al mando de las tropas del norte se alió con los manchúes para hacerse a su vez con el trono imperial y deshacerse de Li Zicheng, que huyó hacia el sur hasta ser capturado y muerto al año siguiente. Zhang Xianzhong, por su parte, murió en combate contra las tropas manchúes en 1646. Wu Sangui no consiguió su propósito de convertirse en emperador, aunque los nuevos señores de China le recompensaron con el gobierno de la provincia de Yunnan al sur del país, donde gobernó en muchos aspectos como un soberano independiente durante las siguientes décadas. Los focos de rebelión, capitaneados por nobles cercanos a la moribunda dinastía Ming, persistirían durante algún tiempo, pero los manchúes no tardarían en hacerse con el control total de todo el territorio chino.


Durante la era Wanli se retomó la emisión a gran escala de piezas de cobre, tratando de devolver a ésta una cierta continuidad. Sin embargo, esta emisión tuvo que enfrentarse a numerosos problemas desde el comienzo, como el alto precio del metal, la falta de trabajadores cualificados y las deficiencias en la distribución de moneda. Poco después del reinado del  emperador Wanli se llevó a cabo un intento por emitir monedas por valor de 10 cash, aunque la idea fue abandonada al poco tiempo cuando las nuevas piezas vieron su peso sensiblemente disminuido. El asunto de la calidad en las emisiones Ming siempre fue una preocupación para las autoridades monetarias. Para hacernos una idea, a principios del siglo XVII la ceca de Nanjing dividía sus emisiones en cuatro categorías dependiendo de su calidad. Así, las de mayor calidad eran las yang qian o “moneda del norte”, con el peso que les correspondían de 1 qian (alrededor de 3,5 grs.) y utilizadas para el pago del señoreaje en  Beijing; en el escalón siguiente nos encontramos con las feng qian, de un peso algo inferior y utilizadas para el pago de salarios oficiales; tras éstas, una moneda de tercera categoría destinada a la circulación general; y finalmente las shang qian, de poco peso, mala calidad y gran fragilidad, no muy distintas a las piezas de emisión privada que habían proliferado durante gran parte de la dinastía.


La generalización de monedas de mala calidad así como de emisiones privadas a finales de la dinastía contribuyeron al desprestigio de la moneda de cobre, parejo al del propio poder imperial. Para completar este caótico escenario, debemos añadir las emisiones locales que los rebeldes Li Zicheng y Zhang Xianzhong y sus sucesores pusieron en marcha en los territorios bajo su control. Igualmente,  miembros de la familia imperial que trataron de hacer efectivos sus derechos al trono emitieron monedas durante periodos más o menos breves de tiempo, como los príncipes Lu (entre 1644 y 1646), Fu (entre 1644 y 1645) y Yongming (entre 1646 y 1659). Muchas de estas monedas, no obstante, presentan una interesante peculiaridad: en sus reversos puede apreciarse su valor en plata (normalmente ínfimo), sin duda una manera de devolver cierto prestigio al circulante de cobre y garantizar a los particulares una conversión a la plata libre de abusos y arbitrariedades.

Monedas emitidas en las zonas controladas por Wu Sangui (izda. y centro)
entre 1674 y 1678 y su sucesor Wu Shifan (dcha:) entre 1679 y 1681


Décadas después de estos acontecimientos y una vez asentado el poder de los manchúes bajo la dinastía Qing, una rebelión por parte de varios antiguos generales Ming (Wu Sangui el más notable de ellos) que habían sido relevados de sus responsabilidades de gobierno desestabilizó a la nueva dinastía durante el periodo comprendido entre 1673 y 1681. Los rebeldes emitieron su propia moneda de cobre, basada por lo general en el modelo final Ming, con valores de 1, 5 y 10 cash incluyendo en muchos casos la cantidad de plata equivalente en el reverso. Se tratan pues de ejemplos póstumos de la moneda de una dinastía que, pese a su convulso final, marcó una época en muchos sentidos incomparable.


Cast Chinese Coins, A Historical Catalogue. David Hartill, published by Trafford, Victoria (BC) Canada, 2005
Early World Coins & Early Weight Standards, by Robert Tye, published by Early World Coins, York 2009
Gernet, J. El Mundo Chino. Editorial Crítica, Barcelona 1991
Ceinos, P. Historia Breve de China, Sílex Ediciones S.L. Madrid, 2006

Martínez Shaw, C. Historia de Asia en la Edad Moderna, Arco Libros S.L. Madrid, 1996

viernes, 30 de diciembre de 2016

FELIZ 2017

Yongle tong bao, moneda de época
Ming (s. XV)
Terminamos un año más, y como suele ocurrir en fechas tan señaladas toca hacer balance...2016 ha sido para mí muy especial ya que, como muchos sabéis, tengo desde el mes de Mayo la oportunidad de compartir curiosidades nada menos que en Numismático Digital. Esto me ha llevado a recopilar y ampliar mi estudio de las monedas cash chinas, de tal manera que he podido realizar un recorrido ordenado de esta historia de más de dos milenios en varias entregas. En Enero completaré esta serie con la moneda de la era Qing, la última dinastía imperial que dirigió los destinos del gigante asiático hasta 1912. 

sábado, 24 de diciembre de 2016

UNA TRADICIÓN NAVIDEÑA

Pudin de Navidad, tradicional dulce navideño británico
La Navidad es considerada una época en la que sentimientos como la generosidad o el altruismo son especialmente resaltados, por lo que no resulta extraño que las monedas formen parte de muchas tradiciones navideñas. En Gran Bretaña perviven creencias populares en las que las monedas son sinónimos de buena fortuna y bienestar; es el caso de la tradición del pudin de Navidad (Christmas pudding) que tengo el placer de compartir en un día como hoy.

domingo, 11 de diciembre de 2016

MONEDAS CASH DE LOS MING

Mapa aproximado de la China Ming c. 1580 (wikipedia)
Uno de los pocos periodos de la Historia de la moneda cash china que me quedan por compartir en este blog es precisamente uno de los más conocidos, el correspondiente a la era Ming, comprendida entre 1368 y 1644. La llegada al poder de los Ming supuso el retorno de una dinastía autóctona china al trono imperial tras décadas de ocupación y explotación por parte de unos mongoles que ya habían perdido el empuje guerrero de antaño. Los Ming se mantuvieron en el poder durante casi 300 años, durante los cuales se pusieron en práctica políticas de recuperación económica y expansión diplomática y territorial que en muchos sentidos devolvieron a China su prestigio en la esfera asiática. La moneda de cobre, sin embargo, no conoció el esplendor de épocas anteriores, al tener que co-existir con otras formas de dinero como los lingotes de plata o el papel moneda. La emisión de moneda Ming fue por tanto discontinua y en muchos casos escasa, aunque presenta una serie de características propias que hacen de ella un objeto de estudio independiente.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

UCRONÍA NUMISMÁTICA

Corona de fantasía de Eduardo VIII de 2006 que conmemora el
70 aniversario de su reinado
Todo aficionado o estudioso de la historia, como es el caso del que aquí escribe, es en mayor o menor medida aficionado a la ucronía, o aquella reconstrucción histórica basada en hechos posibles pero que realmente no han sucedido. A lo largo de la Historia han tenido lugar muchos momentos clave, decisivos en la formación de acontecimientos posteriores, pero que cuando se analizan es fácil caer en la cuenta del peso del azar o los imponderables en el resultado final. Muchas veces un acontecimiento histórico de gran relevancia ha dependido de la puntería de un tirador (la historia de Estados Unidos está llena de ejemplos sobradamente conocidos en este sentido) de las condiciones climatológicas (por ejemplo, la derrota de la Armada Invencible) o de errores de cálculo más o menos patentes (como los muchos que cometió Hitler en su gestión de los asuntos militares). Así, es inevitable preguntarnos con cierta frecuencia: ¿y si las cosas hubieran ocurrido de otra manera?

viernes, 18 de noviembre de 2016

EL DÓLAR MALAYO

División de la península malaya bajo dominio británico: Estados
Federados (centro, en amarillo), Estados no Federados (en azul) y
Establecimientos de los Estrechos (en rojo) Fuente: Wikipedia
Para cualquier coleccionista que valore el contenido histórico de una pieza (que creo constituyen la mayor parte de los casos) siempre es interesante encontrar monedas o billetes de estados que dejaron de existir. En ocasiones la desaparición o nacimiento de estados puede tener pocas consecuencias (véase el caso de Checoslovaquia en 1993, una de las escasas escisiones pacíficas que hayan podido tener lugar)  pero por lo general se trata de procesos más o menos traumáticos, que marcan un antes y un después. Es el caso de los procesos de descolonización en África y Asia durante las décadas de 1950 y 1960, que en pocos años dejaron obsoletas las concepciones dominantes que hasta entonces se tenían en cuanto a geopolítica y relaciones internacionales. La moneda de hoy, el dólar malayo, tuvo una corta existencia pero sin duda muy intensa, ya que circuló en parte de la actual Malasia durante el último periodo colonial británico y fue testigo de la II Guerra Mundial, la invasión japonesa y el nacimiento de una nueva nación en el sudeste asiático.

martes, 25 de octubre de 2016

MONEDAS CASH DE LA EDAD MEDIA (V)

Mapa del mundo chino a mediados del siglo XII
(fuente: wikipedia)
Aprovechando que en breve publico un nuevo artículo sobre la historia de la moneda china en Numismático Digital, esta vez centrándome en la convulsa época de los mongoles, quisiera compartir hoy una breve reseña acerca de uno de los pueblos conocidos como "bárbaros sinizados", esto es, tribus nómadas que habitaban los confines al norte y oeste de China cuya proximidad al mundo chino les posibilitó no solo adoptar su cultura, estilo de vida e instituciones sino también convertirse en vecinos poderosos e influyentes. 

viernes, 14 de octubre de 2016

MONEDAS INDIAS DE LA EDAD MEDIA (VI)

Extensión del sultanato de Delhi
durante el siglo XIII (fuente: wikipedia)
Seguimos hoy en India, fascinante país que últimamente tenía un tanto descuidado. Hoy voy a centrarme en el tangka de plata, moneda de referencia del sultanato de Delhi (1206-1526), una era especialmente significativa en la historia del país, ya que por primera vez desde los tiempos del Imperio Maurya (ss. IV-II a.C.) la mayor parte del subcontinente se unificó bajo un mismo soberano.  

Sin embargo, esta unificación no fue duradera, cosa que no sorprende cuando comprobamos que el sultanato de Delhi presentaba ciertas carencias crónicas. Una de estas carencias se manifestaba en su debilidad estructural, ya que todos los intentos de establecer una administración efectiva del territorio fuera de la capital solían estar condenados al fracaso. Por otro lado, las intenciones centralizadoras de los sultanes chocaban constantemente con el poder local representado en la nobleza o los líderes militares, siempre celosos de salvaguardar sus intereses, lo cual conducía a una continua inestabilidad política. Las formas muchas veces despóticas y crueles de los sultanes no ayudaban precisamente a mejorar esta situación.  

viernes, 30 de septiembre de 2016

EL BILLETE DE 0 RUPIAS

Una vez en la universidad, a propósito del siempre desagradable asunto de la corrupción política y económica, un profesor nos lanzó la siguiente pregunta al aire: ¿qué tipo de corrupción creéis que es más perjudicial, la de gran escala o la de pequeña escala? Por gran escala se refería a los grandes escándalos financieros o de malversación por parte de autoridades públicas, aquellos que copan las portadas de los periódicos y son primera noticia en los telediarios, ya que normalmente suponen grandes cantidades de dinero. La corrupción de pequeña escala, por contra, hace referencia a aquella que protagonizan los funcionarios en puestos intermedios o bajos, normalmente a través de sobornos a cambio de favores o mayor rapidez en trámites administrativos.

La respuesta a la pregunta parecía simple: la de gran escala, por supuesto, dado que las cantidades sustraídas son mayores. A más dinero robado, peor tipo de corrupción. No obstante, el profesor nos invitó a reflexionar: ¿estáis seguros?

Billete de 0 rupias contra la corrupción, parte de la campaña de la organización 5th Pillar

viernes, 23 de septiembre de 2016

MONEDAS CASH DE LA EDAD MEDIA (IV)

Moneda song yuan tong bao (960-76)
del emperador Tai Zu
Aunque este tema ya fue tratado en una entrada anterior, los artículos acerca de la historia de la moneda cash china que estos últimos meses he tenido la ocasión de publicar en Numismático Digital me han ayudado a profundizar en diferentes aspectos de la numismática oriental, todavía muy desconocida en nuestro país. Hoy voy a compartir un repaso de las monedas de la dinastía Song del norte, establecida en China entre los años 960 y 1127, producidas en un momento de expansión económica y comercial sin precedentes.

En el año 960 Zhao Kuangyin, comandante de la guardia imperial bajo los Zhao posteriores del norte de China, se proclamó emperador adoptando el nombre de Tai Zu, lo que daba comienzo oficial a la dinastía Song, que estableció su capital en Kaifeng. En el transcurso de dos décadas el nuevo estado se anexionaría, de forma por lo general pacífica, los reinos del sur de China que durante el siglo X habían gozado de un estatus independiente en la práctica: Chu, Shu Posterior, Han del Sur, Jiangnan, Wu-Yue y Han del Norte. Pese a esta rápida conquista, los Song no se caracterizaron por su empuje guerrero, pues nunca pudieron hacerse con el control total del antiguo imperio de los Tang. Los choques principales tuvieron lugar en el norte, frente al imperio de los kitan, un pueblo de bárbaros sinizados que logró establecer un estado en la zona que ocupa la actual Mongolia, Manchuria y norte de China durante la llamada era de las cinco dinastías y diez reinos (907-960). Tras años de infructuosas campañas militares,  los Song acordaron con los kitan el pago de un tributo anual a cambio de la paz, aceptando la imposibilidad de recuperar el norte. No fue esta la única región que se les resistió: el oeste, clave en el control de la Ruta de la Seda, quedó bajo el dominio de los llamados Xia occidentales, confederación de pueblos turcos y tibetanos, y en el sur se consolidó el reino de Dali, sucesor del antiguo reino de Naznhao. Las tensiones fronterizas en el norte y el oeste, así como su coste económico, serán una constante durante todo este periodo y, a la larga, una de las causas de la caída de la dinastía.

sábado, 10 de septiembre de 2016

MONEDAS SUPERSTICIOSAS (II)


Anverso del "Mercury dime" de 1940
Aunque normalmente nos alejemos de las supersticiones al considerarlas  como comportamientos irracionales, es normal darnos cuenta de que, en ocasiones, podemos caer en ellas. Al fin y al cabo, ¿cuántas veces hemos considerado como un buen augurio encontrar una moneda en el suelo, sin importar el poco valor que ésta tenga? o ¿en cuántas ocasiones hemos lanzado una moneda a una fuente con la esperanza de que nuestra suerte cambie a partir de ese momento? Ya en la anterior entrada sobre este tema vimos que las monedas reúnen una serie de características que hacen de ellas talismanes en potencia para los que las portan: son de pequeño tamaño y de materiales perdurables, poseen un valor teórico o real y suelen estar cargadas de simbolismo. A lo largo de la historia las monedas de plata han tenido un papel muy destacado como amuletos o protectores frente a la mala suerte o amenazas de tipo espiritual.

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