miércoles, 2 de enero de 2013

MONEDAS ROMANAS FALSAS

No voy a dedicar una entrada a las falsificaciones modernas de monedas romanas que tanto daño hacen al coleccionismo numismático en la actualidad. Por lo general la falsificación me resulta una práctica ofensiva, en tanto en cuanto supone un acto de mala fe que puede desanimar enormemente a potenciales coleccionistas. Hoy quiero tratar sobre la falsificación de época de una de las monedas romanas más representativas y fáciles de encontrar en el mercado numismático: el doble denario o antoniniano.

Anverso y reverso de una falsificación de época de
antoniniano de Tétrico I (derecha) comparado con su
equivalente oficial (izquierda)
Cuando reflexionamos sobre la falsificación de moneda llegamos a la conclusión de que seguramente se trata de una actividad tan antigua como la acuñación misma. De esta forma, muchos opinamos que el estudio (y coleccionismo) de falsificaciones antiguas puede tener un indudable interés histórico. El antoniniano romano, moneda de referencia en el siglo III d.C., ofrece una sencilla y accesible manera de comprobar esta afirmación.

Desde los tiempos de la dinastía Julio-Claudia en el siglo I d.C. los emperadores, siempre presionados económicamente, fueron devaluando progresivamente el denario de plata de tal manera que a principios del siglo III d.C. solo contenía alrededor de un 40 % de este metal. El emperador Caracalla (198-217 d.C.)  profundizó más en esta devaluación al introducir un doble denario que en realidad equivalía en peso a un denario y medio de la época. Posteriormente esta moneda se denominó antoniniano a raíz del nombre de este emperador: Marcus Aurelius Antoninus (Caracalla, una popular prenda de la época, era su seudónimo)


Los 50 años que transcurrieron entre la caída de Alejandro Severo (235 d.C.) y el ascenso de Diocleciano (284 d.C.) estuvieron marcados por una gran inestabilidad política. Los golpes militares y las usurpaciones estuvieron a la orden del día, de tal forma que muchos emperadores no duraron en el poder más que unos meses. Esta inestabilidad afectó, cómo no, a la economía, pues los enormes costes que los emperadores tenían que afrontar para mantener las estructuras administrativas y militares se cubrieron a través de sucesivas devaluaciones que acabaron por eliminar el contenido de plata del antoniniano casi en su totalidad. Por si esto fuera poco, en 260 d.C. gran parte del Occidente romano se independizó de facto bajo el mando del general Póstumo, constituyendo durante 14 años el Imperio Romano Gálico. Estudiando este periodo, podemos afirmar que es un milagro que el Imperio sucumbiera definitivamente en el siglo V y no en el III.

Reverso de un antoniniano falso (derecha) comparado
con su equivalente oficial. Si bien la imagen del altar
es bastante parecida, podemos ver grandes diferencias
en peso y tamaño
En este contexto tan inestable no es sorprendente que en la parte occidental del Imperio, sobre todo en la Galia y Britania, surgieran muchas cecas "extraoficiales". Estas cecas acuñaron imitaciones de antoninianos que circularon aparentemente con normalidad, y es que muchas de ellas eran copias bastante competentes de la moneda oficial. Se acuñaron copias de antoninianos de dos emperadores principalmente: Claudio II y Tétrico I. El primero gobernó la totalidad del Imperio entre 268 y 270 d.C. (aunque no de manera efectiva, dada la independencia de hecho de varias provincias occidentales) y el segundo gobernó el Imperio Romano Gálico entre los años 271 y 274 d.C. Las imágenes de arriba muestran el anverso y reverso de una de estas copias comparada con su equivalente oficial. Pese a ser una imitación muy lograda podemos observar cierta tosquedad en el retrato del emperador, sobre todo en ciertos rasgos como las líneas del pelo y el ojo.  
Falsificación bastante desafortunada de antoniniano
(derecha) comparada con uno oficial de Claudio II

No obstante, poco a poco surgieron imitaciones de mucha peor calidad en el diseño y sensiblemente inferiores en peso y tamaño, rayando en muchos casos lo grotesco. La imagen del antoniniano falso de la derecha (absolutamente imposible de identificar) es una buena demostración en este sentido. 

La reincorporación efectiva de los territorios occidentales al Imperio y las reformas monetarias introducidas por el emperador Aureliano (270-275 d.C.) que trataron de revalorizar el muy devaluado antoniniano terminaron con la producción y circulación de estas peculiares falsificaciones. 

Roman Coins and Their Values Volume III The Third Century Crisis and Recovery AD 235-285, by David R. Sear, 2005 Spink & Son Ltd.  pp. 21-22   

24 comentarios:

  1. Terreno complicado y separado por lineas difusas, dentro de las monedas no acuñadas por la ceca oficial encontramos las monedas falsas, las que están hechas con el objetivo de producir el fraude, luego hay monedas no acuñadas por cecas oficiales, quizá por cecas volantes, cecas temporales o cecas de guerra con el fin de satisfacer las necesidades de efectivo, luego en algunos períodos tenemos monedas "limes" fronterizas, muy escuetas en metal noble, pero que para colmo son monedas oficiales, hechas para circular, sin intención de fraude y luego no nos podemos olvidar de las maravillosas imitaciones bárbaras, presentes no solo en el monetario de Roma y en sus periodos turbulentos, sino en toda la numisática clásica y prácticamente acompañando a la moneda desde su aparición.

    Saludos y enhorabuena por el blog, lo descubrí hace muy poco y me gusta mucho.

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    1. Muchas gracias por tu comentario, sin duda muy enriquecedor. En este artículo me he centrado sobre todo en las imitaciones bárbaras, relativamente fáciles de adquirir y buenas copias muchas de ellas, como muestro en alguna imagen. Si puedes enviarme por mail ejemplos de monedas fronterizas, o de cecas volantes te lo agradeceré, sobre todo porque lo podremos tratar en otra ocasión. Ah, y por supuesto voy a añadir tu blog también, es enormemente interesante y seguro me servirá de referencia para cuando escriba sobre monedas de la Antigüedad. ¡Un cordial saludo y encantado!

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  2. Me he tomado la libertad de añadirte a "páginas de interés" en mi blog.
    Saludos.

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  3. Me puse en contacto contigo vía e-mail. No se si te llegó mi correo.
    Saludos.

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    1. Hola, si, muchísimas gracias. En breve me pondré en contacto contigo. Saludos

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  4. Interesante este articulo, Tengo unas monedas Romanas y estoy casi convencido que son falsas, en lo que las pueda escanear, le envio las fotos para que me de, por favor, sus comentarios.
    Saludos.

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    1. Hola Miguel, muchas gracias por tu comentario. Será un placer recibir las fotos y opinar sobre la autenticidad de las monedas. En este sentido, este artículo se refiere a las monedas falsas de época, que para mí tienen un gran valor histórico y numismático, no a falsificaciones modernas que van destinadas al lucro personal del falsificador. En el caso de las monedas romanas, yo me he topado con falsificaciones modernas y hay varias formas de identificarlas, por ejemplo: 1. que la superficie sea demasiado porosa; 2. que en el canto se aprecie una línea divisoria. En estos dos casos, se demostraría que estas monedas son fundidas, no acuñadas, por lo tanto no se podrían haber hecho en época romana. Otra forma de identificarlas es mediante su peso: si pesa mucho menos de lo que debe, debemos sospechar. El diseño tosco puede ser otro indicativo, pero en este caso podrían corresponder a falsificaciones de época. Quedo a la espera de las fotos, recibe un cordial saludo,

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  5. Hola, en realidad, sin ánimo de ofender, me parece un tanto errado el concepto de «falsa». Como bien mencionan en los comentarios, hay diferentes motivos para la imitación de moneda oficial. De hecho, creo mas correcto el término «moneda imitativa». Por ejemplo en los casos mencionados, ya desde Póstumo se sabe que proliferan ciertas cecas «irregulares» que carecen de estilo oficial pero que no deben haber sido ignoradas por las autoridades, por lo cual queda la duda sobre su estatus legal. Bajo los Tétricos se ve un incremento exagerado de estos talleres. Con respecto al Divo Claudio, no olvidemos la revuelta de los monederos (271d.C.) liderada por Felicissimus, en respuesta al castigo del emperador al ver que estaban deliberadamente corrompiendo la metrología de las monedas OFICIALES (o sea, fraude, ahí surge una nueva categoría: falsas de ceca oficial). Ergo, las de la foto podrían ser el antes y el después de la misma ceca.
    Finalmente, la última de Claudio me suena mas a un minimí británico (aceptado a falta de numerario oficial) que a un intento de falsificación.
    Es de recalcar que había leyes en contra de la imitación lisa y llana de la imagen del Emperador, por lo que si uno hacia una moneda pero no intentaba copiar la imagen fiel del Emperador, los abogados podrían decir que no se cometía delito y por lo tanto la moneda imitativa podría circular.
    Saludos,
    Ulises.-
    KIWITI75@argentina.com

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    1. Hola, muchas gracias por tu aportación. La verdad es que esto da lugar a un interesante debate. A mi modo de ver, una de las características que debe reunir una moneda para ser considerada como tal es la de estar emitida por una autoridad oficial. Si las emiten particulares o entes no oficiales, hablaríamos de algo distinto de moneda (como el caso de las fichas o tokens) o sería considerada como falsa (si trata de reproducir fielmente la moneda oficial) o de fantasía (si imita la moneda oficial pero emite ejemplares inexistentes). Ahora bien, como bien indicas, este caso es más complejo, puesto que se trataría de cecas no oficiales que operaron durante un momento de gran confusión (partes de occidente del Imperio se independizaron de facto) y que seguramente lo hicieron con la tolerancia de las autoridades ante la falta de circulante. Es muy difícil en este contexto discernir qué es oficial y qué no lo es, dado que además Roma no había renunciado a recuperar estos territorios, como de hecho ocurrió en 274 d.C. Por tanto, coincido en que seguramente es más correcto denominar estas monedas como “no oficiales” o “imitativas”, como de hecho suele suceder. La razón de la utilización del adjetivo “falsas” por mi parte se debió a un intento de establecer una comparación con las falsificaciones modernas que hoy en día se compran y venden como si fueran originales, en el sentido de que las monedas imitativas que describo en este post al menos sí tienen un valor histórico y numismático.
      La no oficialidad, por otra parte, hace que en muchos casos sea complicado identificar correctamente estas monedas, cosa que confieso no he tenido tiempo de hacer. Cuando las adquirí estaban catalogadas como “barbarous imitations”, pero en cualquier caso podrían corresponder a los casos que mencionas. Como digo, algo propio de momentos de caos y confusión.
      Un cordial saludo,

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    2. Hola Jose,
      «Una de las características que debe reunir una moneda para ser considerada como tal es la de estar emitida por una autoridad oficial». No lo veo tan así, en parte por lo que vos mismo continuas diciendo, pero en fin, el punto es que de falsa o réplica moderna no pusiste ninguna en el post y salvo el párrafo inicial, no haces mayor referencia a ese asunto.
      Estaría bueno un post que toque ese tema y que pongas imágenes de moneda falsa moderna.

      Saludos,
      Ulises.-
      PD: Perdón por la demora en contestar, no entro seguido.

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    3. Hola de nuevo, Ulises. En mi opinión, la oficialidad es una de las características que deben acompañar a una moneda. En el caso que nos ocupa, la complejidad radica en que, aunque las monedas imitativas no fueron puramente oficiales, circularon como si lo fueran e incluso fueron aparentemente "toleradas" por las autoridades de facto de la parte occidental del Imperio. Quizá sería interesante dedicar, como indicas, un post a las imitaciones modernas, aunque no es un tema que encuentre demasiado motivador, dado que no les encuentro ningún valor numismático (y yo mismo he sufrido estas falsificaciones en un par de ocasiones).
      Por cierto, gracias por tu apunte acerca del minimi, he estado buscando un poco por la red y parece que fueron monedas imitativas muy populares (y con un considerable nivel de abstracción) en Britania. Es posible que a estas las dedique un espacio un día. Gracias por tus comentarios, recibe un cordial saludo,

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  6. Hola José,
    Entonces; ¿la estátera de Fanes no es moneda o si? ¿como saberlo si desconocemos quien era Fanes? ¿Las monedas de Carausio y Alecto? ¿las de Vetranio (usurpador a pedido imperial y luego despojado de la púrpura)? ¿Las de Rómulo Augústulo de la ceca de Roma (aunque no reconocido por Zenón)?
    Cuidado, juzgar una moneda por quien la emite es un terreno bastante discutible y escaso de sustento a mi entender, claramente las especies que menciono arriba deben ser tomadas como moneda, sin prejuicio de su "oficialidad".
    Prefiero definir a la moneda como un objeto de pago, cuenta y atesoramiento. Eso me alcanza para separarla todo lo necesario de lo que no es moneda.
    Gracias por contestarme. Saludos, Ulises.-

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    1. No entiendo bien la primera parte del comentario. En este post me centro en las copias de antoninianos producidas en cecas no oficiales, los famosos “barbarous radiates” en palabras de David Sear. En ningún momento me refiero a las monedas producidas por los usurpadores de Galia o Britania (que fueron masivamente copiadas o imitadas también).
      La segunda parte es una cuestión de opiniones personales, no creo que podamos llegar a un acuerdo en ese aspecto. Yo defiendo la distinción entre el dinero (que engloba a “todo objeto de pago, cuenta y atesoramiento”) y la moneda, forma de dinero que a mi entender se caracteriza, entre otros atributos, por su oficialidad.

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    2. Por cierto, a modo de aclaración: por oficialidad me refiero más a "autoridad" que a reconocimiento.

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  7. Todo bien José, quizás malinterpreté (o no) tu concepto de moneda, yo pienso que la oficialidad como se ve por la "tolerancia" del gobierno es cuanto menos algo gris al ser aceptada como moneda circulante, pago e incluso atesoramiento, por lo que tomar a la autoridad emisora como fundamento es poco sustento para dar una definición concreta. Y reitero para reforzar mi punto, que el Divo Claudio de este post es probablemente no un "Barbarous radiate" sino una moneda oficial decadente.
    Es evidente que pensamos distinto en el concepto de moneda. Para mí, por ejemplo, una emisión proof por mas que sea emitida por un Estado, no es una moneda. Es una fantasía para coleccionistas, pero según tu concepto, entraría como «moneda» cuando mas bien se parece a una medalla.
    Si querés la seguimos por mail para no cargar este post de comentarios no relacionados al mismo.
    Saludos, Ulises.-

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    1. Como te comenté, la emisión por parte de una autoridad es un atributo más que caracteriza, en mi opinión, a las monedas. Otro atributo es la circulación y la aceptación por parte de la población como forma de pago. Si una moneda no está hecha para circular, y solamente se concibe para coleccionistas, coincido en que no es moneda. La autoridad por sí sola no convierte a este objeto en moneda.
      Un placer tratar contigo este tema, como dices si quieres lo tratamos más por mail. Yo por mi parte investigaré más acerca de los minimis porque podrían dar lugar a un post que complementaría muy bien a este. Un saludo,

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  8. hola desde uruguay. tengo unas monedas y me gustaria saber su opinion. les puedo mandar las fotografias? desde ya muchas gracias

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    1. Hola, por supuesto, puede enviármelas a la dirección jrvechague@gmail.com y las comentamos. Muchas gracias, un saludo

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  9. ok, muchas gracias. te voy a mandar las fotos a tu correo con todos los datos de tamaño y peso a si podes sacar conclusiones,saludos

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  10. Hola. ..no se puede subir imágenes para ver que se opina sobre una moneda que tengo??

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  11. Hola. ..no se puede subir imágenes para ver que se opina sobre una moneda que tengo??

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    1. Hola, puedes enviarme la imagen a mi dirección de correo electrónico jrvechague@gmail.com, para que la comentemos. Un saludo,

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  12. hola desde argentina, puedo enviar fotos para que vean monedas mias y opinar si son verdaderas?
    gracias
    gerardo

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    1. Hola Gerardo, por supuesto, me las puedes enviar a jrvechague@gmail.com cuando quieras y les echaré un vistazo para enviarte mi opinión. Un saludo,

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