viernes, 25 de enero de 2013

EL LÍO DE LAS FLECHAS INVERTIDAS

Dos reversos de monedas de 50 cts. de 1951.
A la izquierda., el diseño original. A la derecha, el diseño tras
la modificación: el haz de flechas apunta hacia arriba
Esta es una de las curiosidades numismáticas más conocidas por los coleccionistas españoles: el súbito cambio de orientación de las flechas de la moneda de 50 céntimos de peseta de 1949. El yugo y las flechas, símbolos que inevitablemente nos evocan la época franquista (1939-1975), tienen su origen en la unión matrimonial entre Fernando de Aragón e Isabel de Castilla en la segunda mitad del siglo XV. El escudo adoptado por los Reyes Católicos estaba cargado de un enorme simbolismo, pues trataba de reflejar la unión en igualdad no solo de los esposos y gobernantes Fernando e Isabel, sino también de los reinos sobre los que gobernaban por separado. Así, no solo se ve reflejada la heráldica de todos estos territorios, sino que además añadía símbolos personales de los monarcas: el yugo con el nudo gordiano representaba a Fernando y el haz de flechas apuntando hacia abajo a Isabel. Paradojas de la Historia, las iniciales de estos dos elementos (Y/F) coinciden con las de los nombres de los Reyes Católicos aunque en el sentido inverso. Todo quedaba coronado con el águila nimbada de San Juan Evangelista, que por error muchas veces se alude a ella como águila imperial, normalmente bicéfala. Durante la Guerra Civil el recién inaugurado régimen franquista recuperó esta imagen para incorporarla a su propia simbología, pues hacía referencia a uno de los momentos más trascendentales de la historia de España: la unión de los reinos peninsulares más importantes.

jueves, 17 de enero de 2013

BILLETES DE TELA

Reverso del billete de seda de 25 marcos de 1921, que alude al 700
aniversario de Bielefeld y a sus manantiales curativos
Una de las primeras entradas de este blog fue dedicada a uno de los artículos más interesantes, coleccionables y estéticamente bellos del mercado numismático: el dinero de emergencia alemán o notgeld. Como vimos entonces, las autoridades alemanas posteriores a la I Guerra Mundial permitieron la emisión de papel moneda a las municipalidades y otras entidades locales con el fin de contrarrestar la escasez de dinero metálico circulante. Estas emisiones estaban respaldadas por las arcas públicas municipales y por lo general solo podían circular en sus respectivos términos municipales.

jueves, 10 de enero de 2013

EFECTOS DE LA HIPERINFLACIÓN (III): NICARAGUA

Dos billetes de 20 córdobas de 1984/85 convertidos
en 20.000 y 500.000 posteriormente
Desde la Revolución Francesa, y especialmente durante el siglo XX, han tenido lugar unos cuantos casos de hiperinflación en todo el mundo. Diferentes gobiernos de diferentes países decidieron imprimir más dinero para solucionar sus problemas económicos sin darse cuenta (o sin querer darse cuenta) de los problemas nuevos que generaban. Hasta ahora hemos tenido la oportunidad de mostrar los efectos de la hiperinflación en varios contextos. El caso de los assignat franceses tuvo lugar en medio de un proceso revolucionario. La República de Weimar afrontó una hiperinflación  que tenía su origen en los gastos derivados de la derrota militar y el consiguiente pago en reparaciones a los vencedores. Finalmente, la hiperinflación de Zimbabwe de 2007-2008 se produjo como consecuencia de la aplicación de políticas de gasto expansivas en un país económicamente débil y el descomunal endeudamiento externo. El ejemplo de la entrada de hoy, relativo a la Nicaragua sandinista de la década de 1980 contiene un poco de todos estos elementos. De hecho, representa en buena medida la tragedia en la que se sumieron varios países centroamericanos durante esta época, que a sus eternas dificultades económicas tuvieron que sumar los efectos de durísimos conflictos civiles internos.

miércoles, 2 de enero de 2013

MONEDAS ROMANAS FALSAS

No voy a dedicar una entrada a las falsificaciones modernas de monedas romanas que tanto daño hacen al coleccionismo numismático en la actualidad. Por lo general la falsificación me resulta una práctica ofensiva, en tanto en cuanto supone un acto de mala fe que puede desanimar enormemente a potenciales coleccionistas. Hoy quiero tratar sobre la falsificación de época de una de las monedas romanas más representativas y fáciles de encontrar en el mercado numismático: el doble denario o antoniniano.

Anverso y reverso de una falsificación de época de
antoniniano de Tétrico I (derecha) comparado con su
equivalente oficial (izquierda)
Cuando reflexionamos sobre la falsificación de moneda llegamos a la conclusión de que seguramente se trata de una actividad tan antigua como la acuñación misma. De esta forma, muchos opinamos que el estudio (y coleccionismo) de falsificaciones antiguas puede tener un indudable interés histórico. El antoniniano romano, moneda de referencia en el siglo III d.C., ofrece una sencilla y accesible manera de comprobar esta afirmación.

Desde los tiempos de la dinastía Julio-Claudia en el siglo I d.C. los emperadores, siempre presionados económicamente, fueron devaluando progresivamente el denario de plata de tal manera que a principios del siglo III d.C. solo contenía alrededor de un 40 % de este metal. El emperador Caracalla (198-217 d.C.)  profundizó más en esta devaluación al introducir un doble denario que en realidad equivalía en peso a un denario y medio de la época. Posteriormente esta moneda se denominó antoniniano a raíz del nombre de este emperador: Marcus Aurelius Antoninus (Caracalla, una popular prenda de la época, era su seudónimo)

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