martes, 24 de diciembre de 2013

BILLETES PARA EL FIN DEL MUNDO

El título de esta entrada puede resultar chocante, puesto que en un supuesto escenario apocalíptico la última preocupación del atribulado ser humano sería el empleo (y mucho menos el coleccionismo) de monedas y billetes. No obstante, la mente humana se caracteriza por la creatividad, a veces sin un fin concreto, y el dinero ha ofrecido desde hace tiempo un buen marco para plasmarla. La curiosidad que os presento hoy es un buen ejemplo de esto que escribo.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

LOS MINI-ASSEGNI

Cuando pienso en dinero de emergencia no puedo evitar imaginar pequeños billetes más o menos decorados de principios del siglo XX, emitidos en contextos bélicos o posbélicos. En los casi dos años que llevo como “bloguero” he expuesto numerosos ejemplos, todos ellos enmarcados en los años 10, 20 y 30 del siglo pasado. Hace poco mi imagen del dinero de emergencia cambió sustancialmente, al darme cuenta de que éste tuvo que ser utilizado en la Italia de la década de 1970, una época que mucha más gente (incluido el que suscribe) puede recordar hoy en día.

jueves, 5 de diciembre de 2013

UN PENIQUE "MODELO"

La verdad es que nunca fui consciente del potencial que pueden tener los anticuarios para los coleccionistas numismáticos hasta el pasado verano. No solo encontré el “metric dollar” que expuse aquí la semana pasada (que, aunque fuera solamente una copia y no un original, no perdía un ápice de interés) sino también un curioso penique británico del siglo XIX que no se parecía en nada a las enormes monedas de cobre de la época, conocidos como “cartwheel pennies” por su parecido físico con una rueda de carreta.

Anverso y reverso del penny model de Moore (1844)
Se trataba de un experimento realizado por el medallista de Birmingham Joseph Moore (1817-1892), que en 1844 diseñó un penique más pequeño y ligero que los que circulaban en aquellos días en un momento en que el gobierno de Su Majestad se planteaba reducir el tamaño de los peniques en curso. Lo curioso de este modelo propuesto por Moore es que además era bi-metálico, cosa muy poco corriente en la época. La parte exterior vendría a ser de cobre como los peniques de la época pero la parte central debía componerse de plata con el fin de compensar la reducción de cobre. No obstante, la mayor parte de las monedas emitidas (como la de la imagen) tenían un núcleo central compuesto de zinc y níquel en una proporción aproximada de 60/40.

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