viernes, 20 de junio de 2014

EFECTOS DE LA HIPERINFLACIÓN (IV): HUNGRÍA

Debo confesar que cada vez encuentro más interesante la colección de billetes de hiperinflación. Al tratarse de un dinero emitido en grandes cantidades y por tanto muy depreciado es fácil hoy en día hacerse con ejemplares a precios muy razonables. Además, reflejan a la perfección momentos de inestabilidad económica de un país, lo que los convierte en curiosidades históricas (y además, por qué no decirlo, sirven muy bien para impresionar a amigos y conocidos en cualquier reunión).



Anverso y reverso de billete de 1 millón de milpengö
(1.000.000.000.000)
Cuando elaboré la entrada acerca de la hiperinflación de Zimbabwe de 2007-2008 pensé que nada podría superar semejante depreciación de una moneda nacional pero me equivoqué de cabo a rabo cuando descubrí el ejemplo de Hungría de 1945-1946. Los datos de esta hiperinflación son realmente inabarcables para la mente humana. Aquí van unas pinceladas: en el verano de 1946 la inflación conoció su punto álgido situándose en un 13,6 cuatrillones % (13,600,000,000,000,000 %) mensual, aproximadamente un 150,000 % diario, la depreciación de la moneda de entonces, el pengö, llegó hasta 10 elevado a -27 y el valor facial más alto en un billete fue de 100 quintillones de pengö (1 seguido de 20 ceros). En estas circunstancias, puede afirmarse que el dinero en circulación perdió enteramente su valor.

Tras la II Guerra Mundial Hungría pasaba, como muchas otras naciones, por momentos difíciles. Aliados de la Alemania nazi, los húngaros no sufrieron en gran medida las consecuencias de la guerra hasta 1944, momento en que Alemania se encuentra en retroceso ante el avance soviético. Además de convertirse en campo de batalla, Hungría fue económicamente exprimida por los alemanes literalmente hasta el final de la contienda, llevándose todas sus reservas financieras, o lo que quedaba de ellas.

Así, a mediados de 1945 Hungría se encuentra con la devastación de su tejido industrial y productivo, unas arcas públicas vacías y una deuda astronómica con la Unión Soviética en forma de reparaciones de guerra. Las opciones que tenían las autoridades económicas húngaras eran escasas, pero se volcaron enteramente en una en la que tenían cierto poder de decisión: el aumento del dinero en circulación. Las cifras que presento a continuación reflejan el aumento de billetes en circulación desde finales de 1945 al verano de 1946. No es broma, lo he contrastado con diferentes fuentes:

31/12/1945: 765.400
01/01/1946: 1.646.000
28/02/1946: 5.238.000
31/03/1946: 34.002.000
30/04/1946: 434.304.000
31/05/1946: 65.589.000.000
30/06/1946: 6.277.000.000.000.000
31/07/1946: 17.300.000.000.000.000.000
Anverso y reverso de billete de 100 millones de milpengö
(100.000.000.000.000)

La consecuencia inmediata de este aumento fue una inflación disparada. De todas formas, el gobierno húngaro tomó una serie de medidas para intentar contener este proceso:

  • A finales de 1945 se dispuso que todos los billetes de valores de 1000 pengö o superiores serían eliminados a no ser que contuvieran un sello oficial que se conseguía pagando 3 veces el valor facial del billete. Por ejemplo, si un particular quería validar un billete de 1000, tenía que entregar al gobierno 3.000. Esto redujo la circulación y detuvo de manera efectiva la inflación aunque por muy poco tiempo.
  • A principios de 1946 se introdujo el Adopengö (traducido literalmente como “pengö-impuesto”) que consistía en una unidad de cuenta independiente para el pago de impuestos con el fin de proteger los ingresos públicos de la inflación. El Adopengö equivalía al pengö regular multiplicado por un índice de precios diario que medía la relación entre los precios del momento y los correspondientes al 1 de Enero de 1946. Pronto los bancos empezaron a ofrecer depósitos en Adopengö a sus clientes: los clientes depositaban su dinero en pengö corrientes y al retirar sus fondos recibían lo depositado multiplicado por el índice explicado más arriba, con lo que no perdían poder adquisitivo. El problema fue que se abusó demasiado de este recurso, con lo que también terminó fuera de control. De hecho, en Junio de 1946 el gobierno puso en circulación el Adopengö, contribuyendo aún más al proceso inflacionario.

Anverso y reverso de billete de 1000 millones de milpengö
(1.000.000.000.000.000)
La inflación era tan desmedida que los nuevos billetes fueron ajustando su denominación a los cada vez más altos valores faciales. Así, con el fin de simplificar lo más posible las cuentas y ahorrar ceros en los billetes, apareció el milpengö, equivalente a un millón de pengö, y posteriormente el b-pengö, equivalente a un billón de pengö (considerando el billón como millón de millones). Los ejemplos que podéis ver en las imágenes corresponden a billetes de milpengö de Mayo-Junio de 1946. Tenemos un millón de milpengö, es decir, 1,000,000,000,000 de pengö o un trillón (siempre en términos anglosajones); 100 millones de milpengö, o sea 100,000,000,000,000 de pengö o 100 trillones; y mil millones de milpengö, es decir, 1,000,000,000,000,000 de pengö o un cuatrillón. El billete de valor facial más alto que vio la luz fue el de 100 millones de b-pengö: el 1 seguido de 20 ceros. Para nosotros equivaldría a 100 trillones pero en el mundo anglosajón se referirían a esta cifra como 100 quintillones, que impresiona aún más.

No es difícil deducir que este proceso era insostenible. El 1 de Agosto de 1946 Hungría adoptó el forint, equivalente a la friolera de 400 octillones de pengö (400 seguido de 27 ceros), cuya convertibilidad al dólar estaba asegurada con reservas de oro y moneda extranjera.

El caso húngaro de 1945-46 es interesante porque, si bien la hiperinflación normalmente encuentra sus causas en la incompetencia e irresponsabilidad monetaria de las autoridades de un país, aquí cabe discutir si fue intencionada con el fin de revitalizar la economía húngara. Lo que hizo básicamente el gobierno de entonces fue canalizar esta gran cantidad de dinero a los bancos y a las empresas a un interés muy bajo o en forma de subsidios, con el fin de estimular la inversión y el empleo. De hecho, a finales de 1946 Hungría encontró cierta estabilidad económica y su capacidad de producción restaurada a niveles similares a los años previos a la guerra. Quién sabe si en este caso concreto la emisión indiscriminada de dinero fue la opción menos mala...

Allen, L. Encyclopedia of Money, Greenwood Publishing Group 2009 (pp. 221-223)

Grossman, P. & Horvath, J. The Dynamics of the Hungarian Hyperinflation 1945-6: A New Perspective, Butler University Libraries (1-1-2000) http://digitalcommons.butler.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1029&context=cob_papers

4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Muchas gracias por visitar mi blog, y por tu comentario :-) Recibe un cordial saludo,

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  2. Un blog muy trabajado

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    1. Muchísimas gracias, siempre intento escribir con el mayor rigor posible. Recibe un cordial saludo

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