LOS "DOBLES" DE GUERNSEY

Reversos de monedas de 1 y 8 doubles de Guernsey
Hace algún tiempo dedicamos un espacio a las monedas de la mayor de las llamadas "Islas del Canal", Jersey, que hace alrededor de 200 años configuraba un peculiar sistema monetario con el 13 como número de referencia. Hoy por fin desviamos nuestra atención hacia la otra isla, Guernsey, cuyo recorrido ha sido paralelo al de Jersey en muchos sentidos, pero siempre con las particularidades que cabe suponer a una dependencia de la Corona británica. 

Las dependencias de la Corona, como Guernsey, Jersey o la Isla de Man en el Mar de Irlanda poseen un estatus especial, pues actúan en gran medida como países independientes aunque bajo soberanía británica. Gran Bretaña se encarga (además de proporcionar la jefatura del estado) de su defensa y su representación internacional, amén de reservarse el derecho a legislar sobre asuntos comunes. Por lo demás, estos territorios poseen sus propias instituciones (gobierno, parlamento y sistema judicial) configurando un sistema de gobierno más descentralizado que el de cualquier federación. 


Al igual que en el caso de Jersey, la posición geográfica siempre ha marcado el devenir político y económico de Guernsey. Estas islas son el último vestigio de la presencia inglesa en el norte de Francia, o, mejor dicho, de la estrecha y convulsa relación que marcó a ambos reinos durante la Baja Edad Media. Vinculadas a Inglaterra desde 1066, año en que el duque Guillermo de Normandía derrotó al rey Harold en la batalla de Hastings, esta relación se mantendría aún después de la separación de 1204. La posición estratégica de estas islas, puerta del Atlántico y más cercanas a Francia que a Gran Bretaña, les proporcionarían tanto inconvenientes como ventajas. Los inconvenientes pueden encontrarse sobre todo en el plano de las relaciones internacionales, pues se trata de territorios alejados de los centros de poder, y por tanto muy vulnerables en caso de conflicto entre las dos grandes potencias a uno y otro lado del Canal (tres, en el caso de la Segunda Guerra Mundial). Sin embargo, una posición geográfica de estas características reportaba también ventajas, sobre todo en el terreno económico, pues abría las puertas a los beneficios del comercio ultramarino. Este hecho, unido a la amplia autonomía que estas islas tenían para decidir sobre sus asuntos, incrementaba en gran medida sus posibilidades de crear riqueza. 

Anversos de monedas de 1 y 8 doubles de Guernsey
Su moneda, un aspecto en el que Guernsey gozó de total autonomía hasta el siglo XX, fue (al igual que en el caso de Jersey) un ejemplo de la influencia francesa en la economía local. De hecho, a principios del sigo XIX la livre (y el franco a partir de 1795) era la moneda predominante y de curso legal en la isla. Alrededor de 1830, la cantidad y calidad de las monedas francesas en Guernsey había descendido considerablemente, hasta el punto de plantearse las autoridades locales la emisión de moneda propia. Así, haciendo uso de su poder de decisión, estas autoridades adoptaron la libra, pero no la esterlina, lo que hubiera supuesto un recorte considerable de su autonomía, sino una libra propia basada en los patrones franceses.  

Las monedas de cobre, como las que veis en las imágenes, serían los doubles, cuyo nombre viene del double denier francés pese a que el valor real del double de Guernsey era de tres deniers. Estas monedas, emitidas a partir de 1830, se asemejaban en gran medida a los peniques británicos y sus divisores: los 8 doubles equivaldrían al penique, los 4 doubles al medio penique, los 2 doubles al farthing y el double al 1/2 farthing. No obstante, esta equivalencia no era tal, pues la libra de Guernsey tenia un valor ligeramente inferior al de la libra esterlina, ya que tomaba al franco francés como referencia. Por ejemplo, un chelín (recordemos, la vigésima parte de la libra) de Guernsey equivalía a 1,2 francos franceses, mientras que el chelín de la libra esterlina equivalía a 1,26 francos. Con respecto a la moneda francesa, la equivalencia era redonda: un double equivalía a 1/80 de franco, por lo que el penique de Guernsey (es decir, su moneda de 8 doubles) tenía el mismo valor que la de 10 céntimos de franco. 

A partir de 1870 las monedas de Gran Bretaña pasaron a ser de curso legal en Guernsey, momento en que se constataron las diferencias en valor entre la libra esterlina y la de Guernsey. Un chelín británico, que equivalía a 12 peniques, valía 12 peniques y medio de Guernsey, es decir, 12 monedas de 8 doubles y una de 4. El mayor valor del penique británico, sin embargo, no tenía gran relevancia en las transacciones rutinarias. En la práctica solo se tomaban en consideración estas diferencias en transacciones de mayor cuantía económica. 

Parecido no es lo mismo: de izda. a dcha., el penique de Guernsey,
el penique británico y los 10 cts. franceses coetáneos
 

La caída del valor del franco tras la Primera Guerra Mundial llevó a Guernsey a ligar su libra a la esterlina, desvinculándose de forma definitiva de la divisa francesa. Para aprovechar las grandes cantidades de doubles emitidas, se igualaron todas las monedas por debajo de un chelín, de tal manera que los peniques de Guernsey quedaban equivalentes de hecho y de derecho a los peniques británicos. Para los valores por encima de un chelín se estableció un cambio de 21 chelines de Guernsey por libra esterlina, en lugar de los 20 habituales.

La historia del double continuó hasta 1971, año de la decimalización de la libra. Hasta ese momento se habían seguido utilizando las monedas de 8 y 4 doubles, pues las de 2 y 1 habían quedado virtualmente sin valor. Hoy día Guernsey emite sus propios billetes y monedas de libra esterlina a la manera de Escocia, Irlanda del Norte o la Isla de Jersey, último reducto de su autonomía en asuntos monetarios. En cualquier caso, en su historia numismática quedará siempre la singular trayectoria del double, heredero de la Livre Tournois, la moneda francesa que presenció la Revolución de 1789.  

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