viernes, 18 de noviembre de 2016

EL DÓLAR MALAYO

División de la península malaya bajo dominio británico: Estados
Federados (centro, en amarillo), Estados no Federados (en azul) y
Establecimientos de los Estrechos (en rojo) Fuente: Wikipedia
Para cualquier coleccionista que valore el contenido histórico de una pieza (que creo constituyen la mayor parte de los casos) siempre es interesante encontrar monedas o billetes de estados que dejaron de existir. En ocasiones la desaparición o nacimiento de estados puede tener pocas consecuencias (véase el caso de Checoslovaquia en 1993, una de las escasas escisiones pacíficas que hayan podido tener lugar)  pero por lo general se trata de procesos más o menos traumáticos, que marcan un antes y un después. Es el caso de los procesos de descolonización en África y Asia durante las décadas de 1950 y 1960, que en pocos años dejaron obsoletas las concepciones dominantes que hasta entonces se tenían en cuanto a geopolítica y relaciones internacionales. La moneda de hoy, el dólar malayo, tuvo una corta existencia pero sin duda muy intensa, ya que circuló en parte de la actual Malasia durante el último periodo colonial británico y fue testigo de la II Guerra Mundial, la invasión japonesa y el nacimiento de una nueva nación en el sudeste asiático.


El territorio que hoy compone los estados de Malasia e Indonesia siempre había estado en el punto de mira de las potencias coloniales dada su riqueza en materias primas (muy notablemente el estaño y el caucho) y su nada desdeñable posición estratégica como punto obligatorio de paso entre el Océano Índico y el Mar de China Meridional. El control de los numerosos estrechos de la zona, en particular el que separa la isla de Sumatra de la península malaya, aseguraba el control del intenso tráfico comercial de la región. Los portugueses, primeros europeos en mostrar su interés en esta zona, fueron sustituidos progresivamente por los holandeses durante el siglo XVII, cuya Compañía de las Indias Orientales (V.O.C. por sus siglas en holandés) desde su base en Batavia (actual Jakarta) fue apoderándose en la práctica de las islas de Java primero y Sumatra después. 

Anverso de moneda de 10 centavos de dólar de plata de 1941
La Compañía Británica de las Indias Orientales, una vez dominado el subcontinente indio, no tardó en interesarse por el sudeste asiático con la vista puesta en el mercado más cerrado a occidente y por tanto más codiciado del momento: China. Lógicamente, esto trajo consigo choques con los holandeses, que fueron resueltos mediante el Tratado de Londres de 1824, que  establecía las esferas de influencia británicas y holandesas. Malaya quedaría en lado británico mientras que los territorios al sur constituirían las Indias Orientales Holandesas. Más adelante, en 1867, Malaya pasaría a ser una colonia directamente administrada por la Corona, destino similar al de otros territorios asiáticos de la Compañía.

Históricamente, este territorio se ha caracterizado (y en cierto modo se sigue caracterizando) por la fragmentación. Las potencias occidentales respetaron en muchos casos los dominios de pequeños reinos y sultanatos, estableciendo relaciones diplomáticas y comerciales con ellos  y, dentro de las zonas que controlaban directamente, mantenían las características propias locales dependiendo de sus intereses, lo que frenaba cualquier movimiento nacionalista o unificador. Así, Malaya estaba dividida en 9 colonias administradas de forma diferente:

  • Singapur, Malaca y Penang configuraban los Establecimientos de los Estrechos (Straits Settlements) que eran colonias de la Corona
  • Perak, Selangor, Negri Sembilan y Pahang formaban los estados federados, que eran los protectorados más antiguos
  • Kedah, Perlis, Kerantan, Trengganu y Johore, que formaban los estados no federados

A esta fragmentación debemos añadir la masiva afluencia de trabajadores chinos e indios espoleada por Gran Bretaña para el desarrollo de las industrias del caucho y del estaño. De esta forma, se calcula que en 1947 la población malaya (dedicada principalmente a la agricultura de subsistencia) constituía un 43,5 % de la población total mientras que los chinos ascendían al 44,7 % y los indios al 10,3 %. 
Reverso de la moneda de 10 centavos de plata de 1941

Esta fragmentación se reflejaba también en su circulante. Desde mediados del siglo XIX el llamado dólar de los Estrechos (Straits dollar, emitido por las autoridades de los Establecimientos de los Estrechos), fue la moneda de referencia, aunque en muchos momentos convivió con piezas locales de los diferentes estados y con los reales de a ocho españoles y los pesos mejicanos de plata, muy influyentes en Asia. En la década de 1930 las autoridades coloniales se plantearon la puesta en marcha de una moneda en cuyas cargas y beneficios estuvieran incluidos todos los estados malayos además de Brunei, en la isla de Borneo. Entre 1938 y 1939, justo antes del estallido de la II Guerra Mundial, los estados aprobaron y ratificaron la legislación concerniente a la adopción del dólar malayo y una Junta de Comisionados de Moneda (Board of Commissioners of Currency) comenzó a funcionar.

Esta moneda tiene un gran parecido con el dólar de los Estrechos, tanto que en muchos casos pueden confundirse. De hecho, su valor quedó fijado en la misma cuantía con respecto a la libra esterlina: dos chelines con cuatro peniques, es decir, 28 peniques por dólar. Dado que en aquella época la libra se dividía en 20 chelines y éstos a su vez en 12 peniques, un dólar malayo equivalía a poco menos de un octavo de libra. Su efectiva puesta en marcha coincidió con el comienzo de las hostilidades, aunque como Japón tardó un poco más en entrar de la mano de las potencias del Eje, pudo circular durante los años 1940-41. Las monedas tenían las denominaciones de ½ penique y un penique en cobre y 5, 10 y 20 centavos en plata. Asimismo, se emitirieron billetes de 1,5 y 10 dólares (aunque el cargamento de billetes de 1 y 5 dólares nunca llegó a su destino al ser capturado por los alemanes) y pronto se introdujeron emisiones de emergencia por valores inferiores a 1 dólar debido a la escasez de metales propia de tiempos de guerra.

A partir de 1942 el dólar malayo fue de facto sustituido por las emisiones de ocupación japonesas, billetes conocidos popularmente como banana money debido al diseño de la emisión de 10 dólares, que reflejaba esta popular fruta en su anverso. Los nipones no se retiraron hasta su rendición definitiva en septiembre de 1945, momento en que la administración colonial británica recuperó el control de sus territorios en el sureste asiático. No obstante, tal y como ocurrió en otras zonas del continente, su derrota previa ante los japoneses anticipaba su final como poder colonial al quedar firmemente asentado el sentimiento de emancipación entre la mayor parte de la población.
1 dólar malayo emitido por las autoridades japonesas (1942-45)

La independencia definitiva no llegaría hasta 1957, aunque el dólar malayo dejaría de existir un poco antes, en 1953, año en que la Junta de Comisionados de Moneda pasó a incluir la parte británica de Borneo y emitir un nuevo dólar en consecuencia.  



Asia Contemporánea, Historia Universal Siglo XXI vol. 33 compilado por Lucien Bianco, s. XXI de España editores  1984
https://en.wikipedia.org/wiki/Malayan_dollar
http://www.atsnotes.com/catalog/banknotes/malaya.html

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