sábado, 24 de diciembre de 2016

UNA TRADICIÓN NAVIDEÑA

Pudin de Navidad, tradicional dulce navideño británico
La Navidad es considerada una época en la que sentimientos como la generosidad o el altruismo son especialmente resaltados, por lo que no resulta extraño que las monedas formen parte de muchas tradiciones navideñas. En Gran Bretaña perviven creencias populares en las que las monedas son sinónimos de buena fortuna y bienestar; es el caso de la tradición del pudin de Navidad (Christmas pudding) que tengo el placer de compartir en un día como hoy.


El pudin de Navidad es un pastel generalmente de forma esférica elaborado con una rica mezcla de fruta seca (pasas, ciruelas), nueces, miga de pan, huevo y grasas animales, todo ello coronado con una hoja de acebo. En muchos casos se añade algún tipo de alcohol como el brandy para darle más sabor así como para tener la posibilidad de flambearlo, lo cual añade espectacularidad a su presentación. Sus orígenes se remontan a la Baja Edad Media y, como nos podemos imaginar, este plato ha vivido una auténtica evolución desde entonces, pues en un principio estaba concebido más como un potage de carne, frutas y especias variadas. Solo siglos más tarde comenzó a ser considerado un dulce y adoptar la forma de pastel, alcanzando su actual forma y receta en tiempos de la Reina Victoria. Tradicionalmente el comienzo de su preparación se asociaba al domingo anterior a Adviento (un mes antes el día de Navidad), de tal manera que pudiera ser consumido el 25 de Diciembre una vez madurara lo suficiente.

Para añadir un poco de emoción a la consumición del pudin de Navidad, en algún momento se decidió añadir monedas de plata u otros objetos a la mezcla, que trajeran suerte y riqueza a aquel que los encontrara. Es una tradición que también se remonta a la Edad Media inglesa aparentemente, aunque separada del pudin de Navidad (que, recordemos, aún no era un pudin en aquella época). La duodécima noche después de Navidad, oficialmente la última del periodo navideño, se tomaba un pastel al que se introducía una judía seca para que la persona que lo encontrara fuera proclamado rey o reina de forma simbólica esa noche. Siglos más tarde fue el pudin de Navidad el que tomó el relevo como postre navideño pero en lugar de legumbres se optó por monedas de plata, eternos símbolos de riqueza y bienestar. Existen discrepancias acerca de la moneda tradicionalmente escogida, muchos sostienen que ha sido la de tres peniques (threepence) y otros la de seis peniques (sixpence). Lo importante es que el metal empleado en la elaboración del pudin debe ser plata, ya que no es conveniente añadir otros metales menores a la mezcla. Como la Royal Mint no emite monedas de plata para la circulación desde la década de 1940, hay familias que para mantener la tradición llevan usando la misma moneda de plata (de tres o seis peniques) durante generaciones. 

Monedas de 3 y 6 peniques de principios del siglo XX.
¿Cuál es la preferida para el pudin?
Se dice que encontrar la moneda en el trozo asignado de pudin trae buena suerte y riqueza al afortunado o afortunada para el año siguiente. Es habitual, y más en una época de generosidad, que los anfitriones prefieran repartir la suerte añadiendo más monedas a la mezcla. Al fin y al cabo, en ningún lugar está escrito que el pudin deba contener una sola pieza, ni que la fortuna deba sonreir a una sola persona...

Y, con esta interesante tradición, que tanto recuerda (y seguro está estrechamente ligada) a nuestro roscón de reyes, os deseo que paséis un feliz día de Navidad con vuestra familia y amigos, y que el nuevo año que en breve comienza os traiga salud, felicidad...y más cosas interesantes que coleccionar.

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