sábado, 21 de enero de 2017

CÓMO EXPLICAR EL FUERA DE JUEGO

Moneda de 50 peniques conmemorativa de los JJOO de
Londres de 2012 en la que se explica el fuera de juego
A primera vista puede producir confusión el título de esta entrada, ya que éste no es un blog deportivo como bien sabéis. No obstante, la moneda de hoy viene a demostrar lo versátil que puede llegar a ser la numismática, sobre todo cuando las monedas se utilizan como herramienta de comunicación. La entrada de hoy trata sobre las piezas de 50 peniques británicas, que prácticamente desde su lanzamiento han servido para reflejar diversos motivos conmemorativos, en ocasiones incluso de forma didáctica como la que muestro en la imagen.

Precisamente la concepción de esta moneda no fue fácil ya que tuvo lugar durante la transición entre el sistema predecimal y el decimal a principios de la década de 1970. Recordemos que antes de 1971 la libra se dividía en 20 chelines y cada chelín en 12 peniques, de tal forma que la población estaba perfectamente acostumbrada a valorar bienes y servicios en tres unidades. Así como las autoridades monetarias tenían claro que el antiguo chelín equivaldría a los nuevos 5 peniques con la decimalización y el antiguo florín (2 chelines) a diez nuevos peniques, no estaba claro cómo encajar las nuevas monedas de 50 peniques.

Primer reverso de la moneda de 50
peniques (Britannia sentada)
Y es que media libra era dinero por aquel entonces, de hecho los 10 chelines eran el billete de más baja denominación antes de la adopción del sistema decimal. La pieza de mayor valor facial había sido la corona (5 chelines) equivalente a un cuarto de libra. Siguiendo la lógica imperante, una hipotética moneda de media libra debía ser más pesada y de mayor tamaño que la corona, que medía aproximadamente 38 mm. de diámetro y pesaba nada menos que una onza (alrededor de 28 grs.) Nos podemos imaginar lo impensable que era poner en circulación una moneda de estas características, ya que tales dimensiones la harían realmente impopular entre la población (que además, no olvidemos, bastante tenía con adaptarse a un nuevo sistema).

Por tanto, se hacía necesario diseñar una moneda que combinara un tamaño considerable de acuerdo a su valor facial con características propias y novedosas que poco a poco dejaran atrás el antiguo sistema monetario. Finalmente se optó por un diseño por aquel entonces rompedor: una pieza de cupro-níquel con forma de heptágono regular cuyos lados curvos la hacían mantener un diámetro constante. Medía 30 mm. de diámetro y tenía un peso alto pero manejable de 13,5 grs. Posteriormente, en 1997 se reducirían las dimensiones hasta quedar en la moneda de media libra que hoy circula en Gran Bretaña: 27,3 mm. y 8 grs.

50 peniques conmemorativos del
diccionario de Samuel Johnson (2005)
Si bien para el primer diseño del reverso en 1969 se optó por uno de los más clásicos de la numismática británica (la alegoría de Britannia sentada) pronto quedó patente que esta moneda poseía un enorme potencial para las conmemoraciones. Así durante las cerca de cinco décadas que ha estado en circulación ha servido para reflejar los más variados aniversarios: el desembarco en Normandía de 1944, la puesta en marcha de la Seguridad Social en 1948, el diccionario de Samuel Johnson de 1755, el movimiento scout de 1907, y un largo etcétera. Asimismo, la moneda de 50 peniques ha servido para marcar acontecimientos relevantes, uno de los más notorios los recientes Juegos Olímpicos de 2012. 

Precisamente de esta serie de los Juegos de Londres me ha llamado la atención la moneda cuyo reverso explica de forma sencilla el fuera de juego en el fútbol. Mediante un diagrama en el que los triángulos son los atacantes y los cuadrados la defensa y el portero del equipo contrario, podemos explicar esta regla que invalida las jugadas sin necesidad de utilizar vasos, cubiertos, tapones o cualquier otro objeto a nuestro alcance. Eso si, si viajáis a Reino Unido os prevengo que no es una moneda fácil de recibir como cambio en tiendas y comercios. Las últimas veces que he visitado este país no ha pasado por mis manos ni una sola vez, y solo recientemente un amigo que trabaja allí me ha podido proporcionar la que veis en la imagen. 
50 peniques de 1973: acceso del
Reino Unido a la CEE

No he podido evitar sentir, al comprobar todas las monedas de 50 peniques conmemorativas que guardo, un cierto sentimiento de frustración y melancolía al comprobar que la primera de éstas celebraba el acceso de Reino Unido en 1973 a la entonces Comunidad Económica Europea, simbolizada en nueve manos entrelazadas. No me cabe duda de que las monedas de 50 peniques seguirán conmemorando muchos momentos importantes de la historia de Gran Bretaña, pero la Unión Europea ya no figurará entre ellos... 

martes, 10 de enero de 2017

MONEDAS CASH DE LOS MING (II)

Moneda chong zhen tong bao
del último emperador Ming (1628-1644)
 
En mi despedida del recién finalizado 2016 mencioné expresamente como una de las curiosidades del año la moneda cash china, ya que mis contribuciones en el Numismático Digital desde el mes de Mayo me han permitido realizar un recorrido a través de toda su historia que como bien sabéis se remonta, sin apenas interrupciones, al siglo III a.C. Me gustaría estrenar este 2017 con una breve reseña acerca de las piezas del final de la dinastía Ming, periodo comprendido entre el final del siglo XVI y mediados del XVII. En lo que a la moneda se refiere, la era Ming (1368-1644), recordemos, fue una época en que la emisión de moneda cash fue por lo general discontinua y su empleo relegado frente a otras formas de dinero como los lingotes de plata o el papel moneda. 

Pese a encontrarse en una situación de decadencia generalizada, China experimentó una cierta recuperación a finales del siglo XVI. Durante el reinado del emperador Wanli (1573-1619) su ministro Zhang Juzhong adoptó una serie de reformas encaminadas a recuperar el terreno perdido tratando de controlar los niveles de corrupción en la administración y realizando un nuevo censo de tierras tributables para incrementar los ingresos del estado. Al mismo tiempo, mejoró la navegación por el Gran Canal regulando los cursos de los ríos Huai y Amarillo  y manteniendo sus diques de forma eficaz. No obstante, tras su muerte en 1582 los eunucos volvieron a controlar los resortes del poder y estas reformas cayeron en el olvido.

Un ejército cada vez menos eficaz y en manos de mercenarios tuvo la responsabilidad de ocuparse de varios conflictos externos e internos en las últimas décadas de la dinastía. Dentro del país los Ming tuvieron que hacer frente a finales del siglo XVI a la secesión de la región de Ningxia en el curso superior del río Amarillo y a una rebelión organizada en Guizhou por las minorías étnicas de la zona. En el exterior, cabe destacar los enfrentamientos con los japoneses a propósito de la invasión de éstos de la península de Corea. Todos estos enfrentamientos se saldaron a favor de China, pero a un coste muy elevado. Las únicas medidas que implementó la dinastía para compensar el déficit creado consistieron en el aumento de la presión fiscal sobre el campesinado, ya de por sí elevada, y el incremento en las tasas comerciales, que provocó la inmediata protesta de las empresas artesanales. El descontento social era tangible durante las primeras décadas del siglo XVII, y a partir de 1627 se sucedieron una serie de insurrecciones que terminarían con la dinastía en 1644, todo ello mientras los manchúes, sucesores de las tribus jürchen que fundaron la dinastía Jin  en el norte de China durante el siglo XII, iban tomando posiciones a la espera de su definitiva caída.


En efecto, la rebelión en la provincia de Shaanxi de 1627 por parte de las tropas imperiales, a las que se debían innumerables atrasos y no llegaba avituallamiento, prendió la mecha de las insurrecciones por todo el país organizadas por sectores del ejército así como por diversos grupos afectados por la crisis económica y una deficiente administración, muy notablemente el campesinado. Pocos años más tarde, varias provincias se liberaron del control de Beijing y dos líderes (Li Zicheng y Zhang Xianzhong) se repartieron el control del norte y el sur de la zona rebelde respectivamente.


Moneda emitida por el rebelde Sun Kewang, sucesor de Zhang Xianzhong (1648-1657). 
El reverso muestra un valor de 5 li de plata, es decir, unos 0,2 grs. de este metal 
(Early World Coins, R. Tye)

En 1644 Li Zicheng entró en Beijing mientras el último emperador Ming Chongzen se quitaba la vida. Aprovechando la confusión el general Wu Sangui al mando de las tropas del norte se alió con los manchúes para hacerse a su vez con el trono imperial y deshacerse de Li Zicheng, que huyó hacia el sur hasta ser capturado y muerto al año siguiente. Zhang Xianzhong, por su parte, murió en combate contra las tropas manchúes en 1646. Wu Sangui no consiguió su propósito de convertirse en emperador, aunque los nuevos señores de China le recompensaron con el gobierno de la provincia de Yunnan al sur del país, donde gobernó en muchos aspectos como un soberano independiente durante las siguientes décadas. Los focos de rebelión, capitaneados por nobles cercanos a la moribunda dinastía Ming, persistirían durante algún tiempo, pero los manchúes no tardarían en hacerse con el control total de todo el territorio chino.


Durante la era Wanli se retomó la emisión a gran escala de piezas de cobre, tratando de devolver a ésta una cierta continuidad. Sin embargo, esta emisión tuvo que enfrentarse a numerosos problemas desde el comienzo, como el alto precio del metal, la falta de trabajadores cualificados y las deficiencias en la distribución de moneda. Poco después del reinado del  emperador Wanli se llevó a cabo un intento por emitir monedas por valor de 10 cash, aunque la idea fue abandonada al poco tiempo cuando las nuevas piezas vieron su peso sensiblemente disminuido. El asunto de la calidad en las emisiones Ming siempre fue una preocupación para las autoridades monetarias. Para hacernos una idea, a principios del siglo XVII la ceca de Nanjing dividía sus emisiones en cuatro categorías dependiendo de su calidad. Así, las de mayor calidad eran las yang qian o “moneda del norte”, con el peso que les correspondían de 1 qian (alrededor de 3,5 grs.) y utilizadas para el pago del señoreaje en  Beijing; en el escalón siguiente nos encontramos con las feng qian, de un peso algo inferior y utilizadas para el pago de salarios oficiales; tras éstas, una moneda de tercera categoría destinada a la circulación general; y finalmente las shang qian, de poco peso, mala calidad y gran fragilidad, no muy distintas a las piezas de emisión privada que habían proliferado durante gran parte de la dinastía.


La generalización de monedas de mala calidad así como de emisiones privadas a finales de la dinastía contribuyeron al desprestigio de la moneda de cobre, parejo al del propio poder imperial. Para completar este caótico escenario, debemos añadir las emisiones locales que los rebeldes Li Zicheng y Zhang Xianzhong y sus sucesores pusieron en marcha en los territorios bajo su control. Igualmente,  miembros de la familia imperial que trataron de hacer efectivos sus derechos al trono emitieron monedas durante periodos más o menos breves de tiempo, como los príncipes Lu (entre 1644 y 1646), Fu (entre 1644 y 1645) y Yongming (entre 1646 y 1659). Muchas de estas monedas, no obstante, presentan una interesante peculiaridad: en sus reversos puede apreciarse su valor en plata (normalmente ínfimo), sin duda una manera de devolver cierto prestigio al circulante de cobre y garantizar a los particulares una conversión a la plata libre de abusos y arbitrariedades.

Monedas emitidas en las zonas controladas por Wu Sangui (izda. y centro)
entre 1674 y 1678 y su sucesor Wu Shifan (dcha:) entre 1679 y 1681


Décadas después de estos acontecimientos y una vez asentado el poder de los manchúes bajo la dinastía Qing, una rebelión por parte de varios antiguos generales Ming (Wu Sangui el más notable de ellos) que habían sido relevados de sus responsabilidades de gobierno desestabilizó a la nueva dinastía durante el periodo comprendido entre 1673 y 1681. Los rebeldes emitieron su propia moneda de cobre, basada por lo general en el modelo final Ming, con valores de 1, 5 y 10 cash incluyendo en muchos casos la cantidad de plata equivalente en el reverso. Se tratan pues de ejemplos póstumos de la moneda de una dinastía que, pese a su convulso final, marcó una época en muchos sentidos incomparable.


Cast Chinese Coins, A Historical Catalogue. David Hartill, published by Trafford, Victoria (BC) Canada, 2005
Early World Coins & Early Weight Standards, by Robert Tye, published by Early World Coins, York 2009
Gernet, J. El Mundo Chino. Editorial Crítica, Barcelona 1991
Ceinos, P. Historia Breve de China, Sílex Ediciones S.L. Madrid, 2006

Martínez Shaw, C. Historia de Asia en la Edad Moderna, Arco Libros S.L. Madrid, 1996

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