martes, 28 de febrero de 2017

LAS ÚLTIMAS MONEDAS CASH

Pu Yi (Xuantong) último emperador Qing como
emperador de Manchukuo (fuente: Wikipedia)
Se cumple por estas fechas mi quinto aniversario como bloguero numismático y pensaba, como tengo por costumbre en tan entrañable ocasión, dedicar mi entrada a Japón, ya que fue así como me estrené aquel 22 de Febrero de 2012. Esta vez no me ha sido posible encontrar algo realmente curioso de aquel país, aunque sí que puedo ofrecer un tema estrechamente relacionado, pues la entrega de hoy versará sobre uno de los personajes históricos más desdichados que se pueden recordar: Aisin Gioro Pu Yi, el último emperador chino Qing inmortalizado por Bertolucci en 1987. Pocas veces ha podido existir tanta diferencia entre el poder nominal y el poder efectivo de una persona.

Lo cierto es que Pu Yi, cuyo título imperial fue Xuantong (y así es como aparece en sus monedas) no pudo hacer mucho por evitar esta situación, pues fue entronado en unas circunstancias ciertamente lamentables para su país y sus habitantes. El siglo XIX chino es claramente un siglo de imparable decadencia, durante el cual las reformas que la dinastía manchú de los Qing  había introducido más de un siglo antes no darían más de sí. Viejos vicios como la corrupción generalizada entre el funcionariado o la adopción de desmedidos gastos suntuarios reaparecieron, así como un creciente empobrecimiento del campesinado, ya que el impresionante aumento de población (de 143 millones de habitantes a mediados del siglo XVIII a 360 millones a principios del siglo XIX) no fue efectivamente asimilado con el cultivo o colonización de nuevas tierras. En el exterior, el siglo XIX es recordado como el de la apertura de China hacia el resto de mundo, pero en un sentido más bien traumático. Las guerras del opio, impulsadas por los británicos para forzar la apertura del inmenso mercado chino al comercio occidental, mostraron al resto del mundo la debilidad de este inmenso imperio, que se había resistido a adoptar los avances tecnológicos ligados a la Revolución Industrial. China fue poco a poco convirtiéndose de facto en una colonia de los países occidentales y Japón al quedar dividida en zonas de influencia a finales de siglo. No obstante, como toda acción va acompañada de una reacción, surgieron al mismo tiempo movimientos de corte nacionalista y reformista que abogarían por adoptar todos aquellos avances modernizadores occidentales (parlamentarismo, industrialismo y reforma educativa) como forma de devolver a China la fortaleza necesaria para reafirmar su papel de gigante asiático.

Moneda con la efigie del general Yuan Che-Kai, que
gobernó China entre 1912 y 1916
Además, Pu Yi asumió la más alta dignidad a la corta edad de dos años, lo cual no facilitaba precisamente las cosas. En realidad fue impuesto por la emperatriz viuda Cixi, antigua concubina del emperador Xianfeng (1851-1861) y verdadera gobernante en la sombra durante las últimas décadas de la dinastía Qing. Deseosa de seguir en este papel, a la muerte de su sobrino el emperador Guangxu (1875-1908) eligió a Pu Yi, hijo del medio hermano de aquel, como sucesor. Todos estos acontecimientos no sirvieron sino para acelerar el final de la dinastía. Cixi murió ese mismo año y la república fue proclamada apenas tres años después. Sus tímidas reformas en las finanzas y la administración, así como en el estamento militar no servirían para detener el imparable deterioro de la imagen del emperador, cuya autoridad, más teórica que real en este momento, llevaba siendo abiertamente contestada tanto dentro como fuera de China.

Cabe decir que la película de Bertolucci, dejando aparte ciertas licencias fantásticas (la más recordada la del grillo del emperador, que permanece vivo en su caja durante nada menos que seis décadas), se ajusta bastante a lo que sucedió en realidad. No es para menos, teniendo en cuenta que el director consiguió filmarla en la mismísima Ciudad Prohibida. Este inmenso complejo amurallado de palacios, santuarios y jardines de Beijing, construido por los emperadores Ming a principios del siglo XV, fue la prisión de lujo en la que debió vivir el depuesto Pu Yi.  La proclamación de la República tras la revolución de 1911 no se llevó a cabo sin antes alcanzar un acuerdo de compromiso mediante el cual el emperador-niño podía residir en la mitad norte de la Ciudad Prohibida y disfrutar de todos los honores correspondientes a su dignidad (así como la percepción de una generosa suma anual) a cambio de su abdicación, efectiva el 12 de febrero de 1912. Pu Yi creció así entre cortesanos, concubinas y eunucos, rodeado de más pompa y boato que una persona tan joven pueda asimilar, y al mismo tiempo sometido a las más rígidas normas de protocolo y privado de ver a su familia  más que en contadas ocasiones. Un ambiente, podemos deducir, poco recomendable para el desarrollo físico y emocional de un niño.

Pero esta situación no duraría eternamente. La nueva república se deterioraría irremediablemente al acumular poder el general Yuan Che-Kai en detrimento del Kuomintang, el partido nacionalista chino impulsor de la revolución. La segunda década del siglo XX chino contempla un proceso muy similar al de otros momentos de la historia de este país, en el que un débil y deslegitimado poder central apenas puede hacer nada frente a la proliferación de señores de la guerra que controlan sus respectivas provincias al sur y al oeste del país. Estos señores de la guerra tendrían una influencia decisiva en el devenir de Pu Yi, pues uno de ellos, el pro-monárquico general Zhang Xun, le repuso como emperador durante apenas una semana en julio de 1917 (un aspecto, por cierto, que no recuerdo que figurara en la película) y otro, Feng Yu Hsiang, le expulsó de la Ciudad Prohibida en 1924. Era la primera vez que Pu Yi salía de este complejo en 16 años, y no volvería a él hasta varias décadas después como un visitante más.
Anversos de dos monedas xuantong tong bao (1909-11) correspondientes
al reinado de Pu Yi. La de la izquierda es fundida y la de la derecha producida
con maquinaria de acuñación. Son de reducidas dimensiones (aprox. 18 mm)

Reginald Johnston, el tutor británico encarnado por Peter O'Toole en el film (aunque su papel debía ser en realidad el de intermediario entre el gobierno británico y lo que quedaba de institución imperial, sí que enseñó al joven emperador a hablar inglés y a desarrollar una sincera fascinación por todo lo occidental), ayudó a Pu Yi a escapar a la sede diplomática japonesa en Beijing. Más tarde se trasladaría a Tientsin en la costa, dentro de la zona de influencia japonesa. Allí se dedicaría, además de desarrollar una activa vida social junto con sus dos esposas, a idear la forma de volver al trono.

En 1931 los japoneses invadieron Manchuria y crearon el estado de Manchukuo como forma de preservar sus intereses en el norte de China. Un estado-títere necesitaba un emperador-títere y Pu Yi aceptó entusiasmado este papel, no en vano, llevaba años dependiendo en todos los sentidos del Imperio del Sol Naciente. En 1934 fue coronado emperador, aunque si albergaba alguna esperanza de dirigir algo parecido a un gobierno independiente pronto se desvaneció la idea, pues los japoneses se encargaron de tomar todas las decisiones por él. Uno de los pocos aspectos en los que no se salieron con la suya, parece ser, fue en el de la elección de esposa. La emperatriz Wang Jung (conocida como Elizabeth), presa del desdén con el que su marido la trataba y una irrefrenable adicción al opio, perdió completamente el juicio durante este segundo reinado y fue apartada de la corte. Los japoneses presionaron a Pu Yi para que contrajera matrimonio con una candidata japonesa pero él siempre insistió, de acuerdo con sus costumbres ancestrales, en casarse con una mujer manchú, cosa que hizo en 1937 aunque solo por el espacio de seis años hasta el fallecimiento de ésta en extrañas circunstancias.
Reversos de las monedas xuantong tong bao, con la marca de la ceca en manchú.
La de la izquierda corresponde a Beijing y la de la derecha a Guangzhou

Los rusos, que invadieron Manchuria en los días postreros de la Segunda Guerra Mundial, hicieron prisionero a Pu Yi en 1945, permaneciendo bajo su custodia hasta 1949. Durante este tiempo fue bien tratado por las autoridades soviéticas, conscientes de que podía serles útil. De hecho, en 1946 testificó en Tokio contra criminales de guerra japoneses sin ningún reparo, seguramente regocijado ante la idea de vengarse por el trato denigrante recibido como emperador títere. Tras la llegada al poder de Mao Zedong fue devuelto a las autoridades chinas, internado en una prisión y sometido a varios años de "reeducaciòn" que lo convirtió en un ciudadano más de la República Popular China a partir de 1959. Trabajó como jardinero en el Jardín Botánico de Beijing, y su vida no fue todo lo anónima que podríamos suponer puesto que las autoridades siguieron utilizándole para diversos fines o inmiscuyéndose en su vida privada: en este sentido, escribió su autobiografía "animado" por el gobierno, que le organizó su última boda con una mujer llamada Li Shu-Hsien en 1962. Era la primera vez en la historia que un emperador manchú contraía matrimonio con una china. Murió en 1967 de cáncer renal y anemia cardíaca en medio de la Revolución Cultural impulsada por el todopoderoso líder Mao.

Moneda china de cobre de principios del s. XX emitida
a través de maquinaria de acuñación
Las monedas cash de Pu Yi reflejan a la perfección la crisis en la que estaba sumido el país a su llegada el trono, una crisis que no era sino herencia de un largo siglo de decadencia. El modelo monetario de la dinastía Qing fue, al igual que el de las dinastías que le precedieron, el de los símbolos tong bao (moneda en circulación) en el anverso a derecha e izquierda, acompañado del título imperial arriba y abajo. La aportación Qing a la historia numismática china fue la inclusión del símbolo de la ceca en el reverso con caracteres chinos o manchúes. Durante el siglo XIX el coste de la producción de moneda llegó en ocasiones a ser mayor  que el de la cantidad de moneda emitida, lo que llevó al cierre de numerosas cecas, mientras que las que continuaron emitieron piezas por lo general pequeñas y de mala calidad. A finales de siglo tuvieron lugar intentos de introducir maquinaria occidental para la producción que moneda que sustituyera a las antiguas técnicas de fundido, pero ciertas dificultades técnicas como la dificultad de reproducir el agujero central cuadrado de forma correcta, unidas al excesivo coste que acarreaba el empleo de la nueva tecnología llevaron a las autoridades monetarias a abandonar la idea en muchos casos. Aún así, durante los años de cambio de siglo se pusieron en circulación piezas de cobre fabricadas mediante maquinaria de acuñación importada con nuevos diseños y sin el agujero central, que anunciaban el final de un modelo milenario.  

Las monedas Xuantong tong bao correspondientes al breve reinado de Pu Yi no son de las más abundantes  pero en ningún caso difíciles de encontrar, con la peculiaridad de que podemos descubrir piezas fabricadas a la antigua (es decir, a través del fundido en moldes) y mediante máquinas de acuñación. No fueron estrictamente las últimas monedas tipo cash, pues la nueva república utilizó este modelo de forma muy breve, pero sí las últimas emitidas en nombre de un emperador. Un emperador que tuvo varias oportunidades para reinar ninguna para gobernar. 



Cast Chinese Coins, A Historical Catalogue. David Hartill, published by Trafford, Victoria (BC) Canada, 2005
Moreno García, J. La China del siglo XX, Akal Historia del Mundo Contemporáneo, 1994
http://www.elmundo.es/magazine/m1/textos/emperador1.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Puyi



viernes, 17 de febrero de 2017

LOS ORÍGENES DE LA MONEDA EN INDIA

Para los que seguís regularmente mi blog, veréis que las monedas de hoy han protagonizado entradas con anterioridad (v. Monedas Indias de la Antigüedad II), pero esta repetición tiene una explicación. Como me ha ocurrido en otras ocasiones, la aparición de nuevas y fiables fuentes de información me ha llevado a ampliar y actualizar lo escrito anteriormente. Hoy me complace desarrollar más en profundidad acerca de las monedas más representativas de la India de la Antigüedad, concretamente las piezas de plata de  cinco símbolos conocidas como karshapana

Como ya hemos comentado otras veces, no deja de ser curioso que las monedas surjan más o menos al mismo tiempo en tres lugares totalmente alejados geográfica y culturalmente: Grecia, India y China. Parece indiscutible que el primer lugar en el que se emplearon las monedas fue en Lidia en Asia Menor a finales del siglo VII a.C. y más  menos un siglo después comenzaron a circular también en el norte de India y en diferentes reinos de China durante el llamado Periodo de los Estados Combatientes. Todos estos lugares se encontraban entonces fragmentados políticamente pero al mismo tiempo experimentando un auge del comercio y la urbanización, elementos básicos en la adopción de un instrumento facilitador de intercambios como la moneda. 

Mapa del subcontinente Indio que muestra la posición de los reinos Mahajanapadas (fuente: wikipedia)

Pese a la lejanía, parece también aceptado que la primera moneda india tenía una indiscutible influencia de la griega. En los siglos VI-V a.C., momento en que comenzamos a contar con testimonios creíbles sobre la historia de India, el norte del subcontinente estaba dividido en 16 reinos conocidos como Mahajanapadas, siendo el más importante el de Magadha en la cuenca del Ganges al noreste. Estos reinos, en su mayor parte constituidos como repúblicas aristocráticas, poseían su propio ejército y administración y gozaban de rutas comerciales fluidas y eficaces, aunque durante el periodo que nos ocupa fueron poco a poco absorbidos por los dos reinos de corte más absolutista: Magadha y Kosala. Al oeste tenían como vecino al poderoso Imperio Aqueménida, que en su plenitud llegó a dominar los territorios comprendidos entre los Balcanes y el río Indo: Persia, Asia Menor, norte de Egipto y los modernos Pakistán y Afganistán. Este imperio, conquistador de parte del mundo helenístico, se convirtió en muchos sentidos en el puente entre India y occidente, y el empleo de la moneda fue un buen ejemplo de ello.  

Las primeras monedas del subcontinente indio: piezas de
Kabul y Gandhara de aprox. 450 a.C. (Early World Coins,
R. Tye p. 65)
La moneda, tal y como se había empezado a emitir en Asia Menor, llegó al subcontinente indio a través del Imperio Aqueménida. Los persas, que efectuaban sus pagos en plata al peso, empezaron a familiarizarse con las monedas de la Antigua Grecia durante los siglos VI-V a.C.,de tal manera que durante esta época diferentes gobernadores locales comenzaron a adoptar este nuevo sistema de pago. En la zona de Kabul, es decir, los confines orientales del imperio, seguramente a mediados del siglo V a.C., las autoridades locales pusieron en marcha piezas de plata imitativas de las primeras monedas griegas, con diseños simples geométricos o de animales en ambas caras. Consistían en cospeles de plata de unos 11 grs. de peso con una marca perforada en cada cara. Más al este, en la región de Gandhara (este de Afganistán y norte de Pakistán) durante la misma época se popularizaron unas monedas con forma de lingote de también 11 grs. de peso rectangulares con dos símbolos en forma de rueda perforados a ambos lados, que fueron emitidos seguramente hasta la época de las conquistas de Alejandro.

Pieza con cuatro símbolos circulares
en el anverso del reino de Kasi
al norte de India
(Early World Coins, R. Tye p. 30)
Tras estos acontecimientos no tardarían en aparecer piezas de plata en los reinos de la cuenca del Ganges al noreste de India. El reino de Kasi comenzó a emitir unas piezas de plata ovaladas de alrededor de 6 grs. de peso con cuatro símbolos perforados en el anverso con forma de rueda, seguramente como una variante de los lingotes de Gandhara. Estas piezas sirvieron de inspiración para la emisión de las que circularon posteriormente en otros reinos vecinos como Kosala, Shakya o Ashmaka, dando lugar a monedas de plata de diferentes medidas y formas con uno o varios símbolos perforados en el anverso, un modelo que sería plenamente adoptado también por el reino de Magadha, que a finales del siglo V o principios del IV comenzó a acuñar monedas con cinco símbolos diferentes en el anverso, dando lugar a las primeras karshapanas. 

El siglo IV a.C. es muy significativo en la historia de India, pues reflejó el choque con occidente representado en la invasión de las tropas de Alejandro Magno. Alejandro, que había sometido en poco tiempo a los Aqueménidas en el 331 a.C., puso sus miras en el norte de India, que hasta entonces había formado parte del área de influencia persa. Entre los años 327 y 325 a.C. los griegos consiguieron someter a varios reinos situados en el noroeste de India, alrededor del río Indo y el Punjab,  antes de virar hacia el sur siguiendo el curso del Indo hasta el Golfo Pérsico, momento en que el ejército de Alejandro, exhausto tras años de victoriosas pero interminables campañas, decidió emprender el regreso al oeste pese a la oposición de su líder, que hubiera preferido continuar hacia el este.

Karshapana de plata de 3,4 grs. de
final de época Maurya (anverso)
Estos acontecimientos sin duda motivaron el movimiento que llevó a Chandragupta al poder en el reino de Magadha, fundando la dinastía Maurya alrededor del 320 a.C. Este reino, que ya había absorbido a varios de sus vecinos del norte, utilizó la invasión extranjera como revulsivo para reafirmar su poder en la llanura gangética e iniciar una expansión hacia el oeste, completando su dominio de todos los territorios situados en el norte del subcontinente indio, desde el Indo hasta Bengala. En 305 a.C. el nuevo imperio Maurya logró además imponerse frente al pujante Imperio Seleúcida, sucesor griego de los antiguos Aqueménidas, cuyas ambiciones de recuperación del territorio en su día conquistado por Alejandro condujo inevitablemente al choque con Chandragupta. Estos enfrentamientos fueron resueltos a través de un acuerdo entre Chandragupta y el rey Seleuco en el que este último se llevó la peor parte, porque el Imperio Maurya logró incorporar más territorios al oeste del Indo, llegando al actual Afganistán.
Reverso de la karshapana, con lo que
posiblemente es la marca de la ceca

Este imperio, con capital en Pataliputra (actual Patna en el estado indio de Bihar) se constituyó como un estado fuertemente centralizado en lo político y dirigista en lo económico, como se deriva del Arthasastra, tratado de gobierno de la época de Chandragupta o anterior que estableció las bases de una sólida teoría del estado propiamente india y muchos consideran antepasado de El Príncipe de Maquiavelo por su defensa de la razón de estado por encima de otras consideraciones. Según el Arthasastra todos los recursos y sectores económicos debían ponerse al servicio de los intereses del estado, para lo cual era necesaria la creación de cuerpos especializados de inspectores y recaudadores de impuestos. Está claro que la India del siglo IV a.C. había adquirido unos niveles de complejidad administrativa y diversificación económica que contribuían a consolidar el uso de la moneda adoptada un siglo antes. 

De hecho, la época de los primeros emperadores Maurya fue la más prolija en lo que a emisión de moneda se refiere. El modelo utilizado fue el de la karshapana de plata de 3,4 grs. de peso con cinco signos distintos perforados en el anverso. Si bien las primeras monedas de Magadha antes del ascenso de Chandragupta al poder habían tenido una forma ovalada al estilo de las de algunos de sus vecinos, a partir de mediados del siglo IV a.C. tomaron una forma más rectangular, conservando siempre un peso similar. No obstante, lo más llamativo es el misterio que rodea a los símbolos que decoran los anversos, porque apenas podemos aportar hoy día poco más que conjeturas al no disponer de fuentes escritas de la época que nos puedan dar alguna pista al respecto. 

Los símbolos con su posible explicación en Early World
Coins de R. Tye (p. 64)
Robert Tye, en su Early World Coins, propone la explicación que podéis ver en la ilustración de la derecha, siempre advirtiendo que se trata de una mera hipótesis. El primer símbolo con forma de sol, omnipresente en estas monedas, debe tratarse de una marca universal del Imperio Maurya. El segundo símbolo, consistente en una rueda con seis brazos, es muy posible que se trate de una marca propia del reino de Magadha, embrión del Imperio de Chandragupta y sus sucesores. El tercer y cuarto símbolos podrían hacer referencia a los gobernadores provinciales y locales, algo perfectamente posible en un sistema administrativo tan jerarquizado como el que promovió la dinastía Maurya. El quinto símbolo, en muchos casos representado por un animal (p.e. un elefante o una vaca), debe referirse a la fecha de emisión, pues tiende a ser el más cambiante y a repetirse de forma cíclica. La marca del reverso, por su parte, podría corresponder a la ceca en la que la moneda fue emitida. 

El Imperio Maurya, que alcanzó su cenit durante el reinado de Asoka (268-232 a.C) al incorporar la mayor parte de territorios del centro y sur de la India, no pudo permanecer unido mucho tiempo tras la muerte de éste: su final se sitúa en 180 a.C. momento en que una nueva dinastía llamada Sunga se hizo con el poder a través de la usurpación. Tampoco estas monedas sobrevivieron mucho más tiempo tras la desintegración del estado que las emitió aunque es bastante probable que su uso continuara entre la población durante dos o tres siglos más. De cualquier forma, su estudio hoy en día levanta tantas dudas como fascinación, pues descifrar los símbolos que contienen puede aportar muchos datos nuevos sobre la India de la Antigüedad. Una tarea que sin duda merece la pena asumir. 

Embree, A.T. y WIlhelm, F. India: Historia del subcontinente desde las culturas del Indo hasta el comienzo del dominio inglés, Historia Universal Siglo XXI vol. 17 Madrid 1981

Early World Coins & Early Weight Standards, by Robert Tye, published by Early World Coins, York 2009

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